Nadie invitaba a nadie. Aurelio tampoco. No porque fuera tacaño, que no lo era, sino porque en esa mesa el dinero no existía como categoría.
Las personas que han perdido todo, el negocio, el dinero, la pareja, la reputación, y han vuelto a levantarse, llevan algo distinto en la mirada.
NVIDIA no se dedica a vender promesas como algunas startups de garaje con logo molón. Vende chips que están en todos los centros de datos del mundo.
Ochenta mil empleos. En lo que va de año. Solo en el sector tecnológico. Hace unos días lo leía en La Voz de Galicia
Hay momentos en la vida empresarial en los que suena una melodía que nadie quiere escuchar. No es estridente, no es dramática… pero es definitiva: “It’s over”.
Carreras Grupo Logístico. Un nombre que no solo identifica a una compañía, sino a una forma de entender el trabajo.
Hay una idea que incomoda mucho porque no deja coartadas morales: la estupidez no es un fallo del sistema. Es parte del diseño.
¿Tú te haces trampas al solitario? Una pregunta incómoda, pero necesaria. Porque en los negocios —y en la vida— el autoengaño es la trampa más cruel de todas.
¿De qué sirve tener una empresa si no tienes la energía para disfrutarla? ¿De qué sirve ser “exitoso” si estás enfermo, agotado o limitado?
Aquí me tenéis, en mi rincón de casa un sábado cualquiera, acabando de leer “SaludableMente” de Marcos Vázquez.









