Ochenta mil empleos. En lo que va de año. Solo en el sector tecnológico. Hace unos días lo leía en La Voz de Galicia
Hay momentos en la vida empresarial en los que suena una melodía que nadie quiere escuchar. No es estridente, no es dramática… pero es definitiva: “It’s over”.
Decidí hacer un experimento simple y algo incómodo: preguntarle a las principales inteligencias artificiales que me definieran
Hay un data center en la Luna. Suena a chiste, a canción de verbena o a ocurrencia de madrugada después de dos gin-tonics. Pero no.
Si somos realistas, en un horizonte de cinco a siete años llevar cobertura global en el bolsillo será estándar.
La revolución no va a venir en forma de explosión puntual. Ya está ocurriendo. Lo que pasa es que muchos aún no la ven porque siguen mirando con gafas lineales.
Hay una frase que cada vez escucho más, casi siempre dicha con buena intención y poca reflexión: “estudia una ingeniería, que eso siempre tendrá trabajo”.
Un PMA no es un vehículo bonito lleno de pantallas. Tampoco es un capricho tecnológico para justificar presupuestos.
Cada vez que aparece una infraestructura tecnológica nueva, potente y masiva, aparece inmediatamente un relato catastrofista
Galicia ya puede ver sus trenes en tiempo real. Sí, han leído bien. En pleno 2026, el sistema ferroviario decide que quizá sería buena idea.









