La acumulación de títulos universitarios ha dejado de ser, por sí sola, una garantía de empleabilidad en un mercado que premia cada vez más la capacidad de resolver problemas y aportar valor.
El verdadero agujero aparece en el crecimiento de las bajas médicas, el deterioro de la salud mental y un sistema sanitario sin capacidad suficiente para diagnosticar
España invirtió en 2024 un 1,5% de su PIB en I+D, según el INE. Es un máximo histórico, sí, y hay que reconocerlo.
Según las estádísticas los autónomos se ponen enfermos mucho menos que los trabajadores asalariados, pero la realidad es muy distinta.
El domingo pasado, en el minuto 106 de la prórroga de una final de Mundial, un chaval de Foios llamado Ferran Torres recibió un centro de Nico Williams y definió de pierna izquierda para darle a España su segunda estrella.
Alberto Núñez Feijóo se ha atrevido a poner el problema encima de la mesa, y como era de esperar, desde el Gobierno se han lanzado contra él por señalar la existencia de bajas fraudulentas.
Lo que está haciendo esta selección no es fútbol. Es un caso de estudio de gestión de equipos que cualquier empresa española debería estudiar con lupa.
Robert Duvall lo explicó en ‘Colors’. Un jefe de Policía Local me lo confirmó treinta años después: la experiencia no se descarga.
La metacognición no es un ejercicio de autoayuda ni una moda de LinkedIn con fondo beige, es un proceso profundamente violento para el ego.