Hoy quiero hablar de algo tan básico como una navaja de emergencia, un elemento que debería estar en cada coche, mochila de viaje o kit de autoprotección en casa.
Hoy, cuatro años después, Nordés ha cumplido —y en algunos casos superado— sus tres grandes promesas fundacionales.
Elegir mal a quién admiras no solo te puede costar dinero… te roba tiempo, y el tiempo es el único activo que no se recupera.
Este artículo no es una queja. Es un aviso para cegatos emocionales: Si no entiendes la relación entre la salud y la empresa, es que nunca has tenido una empresa de verdad.
La logoterapia aplicada a la empresa es, en el fondo, una vacuna contra la mediocridad y el cortoplacismo.
Hoy vamos a jugar con esas frases que circulan como dogmas en el mundo empresarial. Algunas merecen ser enmarcadas en oro.
No pido un Estado mínimo por capricho. Lo pido porque he comprobado que el único modelo sostenible es aquel en el que el Estado actúa como un cliente de élite.
La vida empresarial es así de cruda: productividad o milongas. Y yo, lo siento mucho, pero de milongas no pago nóminas.
Hay libros que te acompañan de por vida y que no se leen, se respiran. Uno de ellos es El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl.
Afilar el hacha es la metáfora perfecta para hablar de preparación, planificación y estrategia; es entender que el tiempo invertido en formarte, en probar herramientas, en ensayar y medir.









