El emprendimiento puede matar
Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre el emprendimiento y la dedicación desmesurada, publicado el 24 de octubre de 2024.
En el emprendimiento, la dedicación desmesurada a la carrera profesional, a menudo en detrimento de las relaciones y el bienestar personales, tiene un coste alto.
¡Ey Tecnófilos!
Llamadme exagerado, alarmista o sensacionalista si queréis, pero esta es una lección que ha resonado en mi mente a lo largo de mis más de 30 años de experiencia: la codicia mata. Este axioma, que parece extraído de un viejo libro de proverbios, cobra vida y se manifiesta en las decisiones y estilos de vida de muchos empresarios que he conocido a lo largo de mi carrera. La búsqueda incesante de más ya sea en términos de riqueza, poder o reconocimiento, puede convertirse en una trampa mortal. Sin embargo, con la madurez y la experiencia, se desvela una verdad más profunda y vital: la importancia de equilibrar el trabajo, los amigos y, sobre todo, la familia.
La evolución a lo largo de los años
A medida que los años avanzan, alrededor de los 35 años, se hace evidente que la vida no puede centrarse exclusivamente en el trabajo. La dedicación desmesurada a la carrera profesional, a menudo en detrimento de las relaciones y el bienestar personales, tiene un coste alto. La distribución del tiempo se convierte en una cuestión de supervivencia y calidad de vida. He observado que a partir de esta etapa, la división adecuada del tiempo debería ser aproximadamente: 65% dedicado al trabajo, 25% a la familia y un 10% a uno mismo y a los amigos. Esta fórmula, aunque puede parecer sencilla, requiere disciplina y una reevaluación constante de las prioridades.
Cada cinco años, este equilibrio debe ajustarse. Reducir en un 5% el tiempo dedicado al trabajo, redistribuyendo ese tiempo en beneficio de la familia y los amigos, no solo es una estrategia de gestión del tiempo, sino una fórmula para una vida más plena y saludable. Por ejemplo, a los 40 años, la distribución ideal debería ser 60% trabajo, 30% familia y 10% tiempo personal. Este reajuste gradual ayuda a construir y fortalecer las relaciones que verdaderamente importan y que son la fuente de auténtica felicidad y longevidad.


Es recomendable, por el bien de la existencia del interfecto, que en el caso del empresario mantenga un grado de actividad mínima hasta el final de sus días. No son pocos aquellos que nos abandonaron emprendiendo, y nunca mejor traído, el “gran viaje” poco después de la jubilación, palabra absolutamente prohibida en el mundo del emprendimiento.
La experiencia es un grado
La experiencia empírica respalda esta teoría. He sido testigo de cómo aquellos empresarios que no entienden esta dinámica y continúan priorizando el trabajo por encima de todo, a menudo pagan un alto precio. Problemas de salud, relaciones rotas y una sensación de vacío son comunes entre aquellos que no logran encontrar este equilibrio. Por otro lado, los empresarios que han aprendido a valorar y cuidar sus relaciones personales y su bienestar disfrutan de una vida más longeva y satisfactoria.
Además, puedo afirmar con convicción que los empresarios que no tienen pareja tienden a vivir menos. La soledad y la falta de apoyo emocional y social son factores que impactan negativamente en la salud y la longevidad. La presencia de una pareja y una familia cercana ofrece un soporte vital que va más allá de cualquier logro profesional.
Asimismo, es crucial subrayar que la codicia no es la única amenaza. El deporte en exceso, el alcohol y el tabaco son igualmente peligrosos. En mi entorno, he visto cómo la búsqueda desmesurada de la perfección física o la evasión a través del alcohol y el tabaco han llevado a desenlaces trágicos. Un enfoque equilibrado y moderado en todas las áreas de la vida es fundamental.
La clave, entonces, reside en encontrar ese equilibrio sutil pero esencial. Reconocer que el éxito verdadero no se mide solo en términos de logros profesionales, sino en la calidad de las relaciones y el bienestar personal. La tecnología puede ser una herramienta poderosa para optimizar nuestro tiempo y mejorar nuestra calidad de vida, pero debe ser utilizada con sabiduría y en armonía con nuestras prioridades personales.
En resumen, la vida del empresario debe ser una danza equilibrada entre el trabajo, la familia y el tiempo personal. Cada decisión debe orientarse hacia la creación de un entorno de apoyo y bienestar. Solo así, podemos aspirar a una vida larga, saludable y verdaderamente exitosa.
¡Se me tecnologizan!
