España necesita urgentemente un cambio de chip, abandonar su cultura del asistencialismo, del presencialismo improductivo, y apostar por la productividad y el mérito
En una conversación con Asimov, seguramente tocaríamos temas sobre la responsabilidad ética de los desarrolladores…
Imaginemos por un momento que Elon Musk hubiera nacido en Europa y, más concretamente, en España.
Europa, ese viejo continente que tanto ha aportado a la historia y la cultura, parece haberse alojado peligrosamente en su propia comodidad.
Europe, nuestra querida casa común, está en una encrucijada histórica. Tenemos grandes desafíos, pero también un potencial inmenso.
La brecha digital entre Oriente y Occidente se está ampliando, y la excesiva regulación en Europa está contribuyendo a esta disparidad.
El uso torticero de la robótica y la IA para meter miedo a los ciudadanos del mundo es una práctica preocupante que necesita ser abordada con escepticismo científico.
Las limitaciones que encontramos en nuestras empresas y proyectos no son solo un problema a resolver, sino una puerta abierta a la mejora
Si pudiese tener frente a mí a Steve Jobs, una de las mentes más influyentes y complejas del siglo XX, sé exactamente lo que le preguntaría
Imaginemos que pudimos sentarme a conversar con uno de los grandes visionarios de todos los tiempos: Nikola Tesla.









