El primer trillonario del mundo será alguien anónimo que explote el verdadero poder de la inteligencia artificial. No será Elon Musk ni Jeff Bezos ni Jensen Huang.
Si los derechos no están acompañados de valentía política y operativa para enfrentarse a los verdaderos problemas entonces no valen nada.
Si apartamos el velo del marketing y analizamos el estado real del hidrógeno, la pregunta que flota es incómoda: ¿es el coche de hidrógeno una solución viable?
La noche de San Juan merece contarse, por lo que representa para la seguridad ciudadana, la tecnología y la coordinación entre cuerpos.
Valoración profundamente humana de la IA. Porque hablar de algoritmos sin hablar de personas es como analizar una orquesta solo por las partituras.
El problema no es que se vendan coches chinos. El problema es que ya no se fabrican los europeos. Europa no lidera. Europa distribuye.
Mientras Europa sigue sacando pecho por ser la cuna de la civilización moderna, el resto del planeta ya está jugando otra liga.
Ucrania ha demostrado al mundo que no solo sabe defender su soberanía con valentía, sino también con tecnología de vanguardia.
Starlink Direct to Cell, que pretende permitir la conexión de smartphones directamente a su red de satélites, sin infraestructura terrestre.
Ayer tuve el privilegio – sí, privilegio – de asistir a la inauguración de la Cátedra de Inteligencia Artificial aplicada al transporte y la logística









