Jesucristo sería baneado, bloqueado y reportado, sí. Pero también encontraría millones de almas conectadas que buscarían algo más grande que el vacío de los likes .
Cuando uno escucha que Xiaomi ha conseguido construir una fábrica capaz de ensamblar un coche eléctrico cada 76 segundos sin apenas intervención humana, el asombro inicial se mezcla rápidamente con una inquietud difícil de ignorar.
La inteligencia artificial (IA) ha capturado la imaginación y el temor de la humanidad en igual medida.
España necesita urgentemente un cambio de chip, abandonar su cultura del asistencialismo, del presencialismo improductivo, y apostar por la productividad y el mérito
En una conversación con Asimov, seguramente tocaríamos temas sobre la responsabilidad ética de los desarrolladores…
Imaginemos por un momento que Elon Musk hubiera nacido en Europa y, más concretamente, en España.
Europa, ese viejo continente que tanto ha aportado a la historia y la cultura, parece haberse alojado peligrosamente en su propia comodidad.
Europe, nuestra querida casa común, está en una encrucijada histórica. Tenemos grandes desafíos, pero también un potencial inmenso.
La brecha digital entre Oriente y Occidente se está ampliando, y la excesiva regulación en Europa está contribuyendo a esta disparidad.
El uso torticero de la robótica y la IA para meter miedo a los ciudadanos del mundo es una práctica preocupante que necesita ser abordada con escepticismo científico.









