Clarise y yo llevamos ya casi dos años trabajando codo con codo. Y sí, he dicho trabajando.
Vivimos en un cruce de caminos donde la movilidad, la sostenibilidad y la tecnología se encuentran para redefinir cómo nos movemos, cómo vivimos
Hay frases que uno no elige, sino que le eligen a uno. Y esta —“Me gusta conducir”— no es un eslogan de marketing para mí. Es una declaración de principios.
Somos el único país de Europa que presume de no tener centrales nucleares ni ciclos combinados en activo… y al mismo tiempo se ve obligado a comprar electricidad producida con esas tecnologías.
Galicia está legislando sobre una materia para la que no tiene competencia legal ni, en muchos casos, capacidad profesional real.
Toyota reacciona, sí. Pero la pregunta es: ¿reaccionaremos nosotros o seguiremos fabricando ruinas industriales con fondos Next Generation?
Muchas empresas tecnológicas están empezando a mandar un mensaje muy claro a sus equipos: queremos resultados, no ‘performances’ narcisistas.
A menudo, la tecnología se presenta como una solución a problemas abstractos o económicos
El verdadero vínculo entre la literatura y la tecnología reside en su capacidad para reflejar y anticipar nuestras necesidades más profundas, ayudándonos a comprender mejor nuestro lugar en el mundo.
Vivimos en una era donde la tecnología no es una opción, sino una necesidad.









