Cuando analizamos el éxito o el fracaso de las empresas, la tecnología ha tenido un papel protagonista en la película de su desarrollo económico. He visto nacer, crecer, reproducirse y morir empresas; y la tecnología ha estado detrás de todos esos procesos.
Hace falta valentía para enfrentarse a los tiempos que corren. España tiene que competir con países que tienen un sistema formativo mejor y que disponen un caldo de cultivo para investigar y emprender más adecuado.
Hace mucho tiempo que vengo luchando contra lo que denomino tecnolujuria, hoy voy hablaros de un término similar: la gastrolujuria, que en el sector de la restauración no es más que el uso indebido de la tecnología en materia de inversión
Tecnología y empresa, empresa y tecnología son dos conceptos que van de la mano y más en los tiempos que corren. Las empresas líderes de la mayoría de sectores lo tienen muy claro, están siempre en disposición de reacción, en ‘prevengan’.
Existe un concepto denominado “singularidad”, incluso existe en los Estados Unidos una Universidad de la Singularidad patrocinada por Google y por otros monstruos del sector tecnológico.
He tenido el honor de participar en “Capacitación en Xestión Empresarial e Organización 4.0”, impartido en el IFFE Business School y patrocinado por el Cluster TIC Galicia.
Lituania es un país en el que desde hace años se ha desarrollado de manera vertiginosa el mercado de la tecnología. Escribo estas líneas desde allí, para contaros las impresiones sobre la sociedad y las empresas de este país bálticos que otrora perteneció a la URSS.
España aparece en los últimos puestos en algo que hace que los países tiren fuertemente para delante: se trata del nivel de tecnologización que poseen las empresas, y esto es una cuestión de competitividad. ¿Qué repercusiones tiene esa escasa apuesta por la tecnología?
Independientemente de nuestro credo, fe o religión y sabiendo, que para nada son incompatibles con la ciencia, hoy en día el camino de la verdad es el camino de la tecnología.
Hay personas que defienden que hay que gastar lo menos posible, pero mucha gente mantiene que lo barato sale caro. En el mundo tecnológico, ninguna de estas maneras de verlo es la adecuada. La virtud está en el equilibrio.









