Tecnología
Toyota y Volkswagen

Toyota reacciona. Volkswagen muere.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre Toyota y Volkswagen, como uno reacciona y el otro se queda atrás , publicado el 17 de abril de 2025.

¡Ey, tecnófilos!

¿Qué está pasando por ahí?

Mientras Europa discute reglamentos, reparte subsidios a dedo y se pierde en laberintos burocráticos, Japón —con su precisión quirúrgica y su cultura del detalle— vuelve a poner el listón tecnológico donde debe estar: en la excelencia. Y no, no es un titular hiperbólico: Toyota reacciona con fuerza mientras Volkswagen parece atrapada en un tobogán hacia la irrelevancia.

Toyota y su última tecnología

Toyota ha anunciado un avance que, si se confirma a gran escala, puede cambiar por completo la percepción sobre los vehículos eléctricos: una tecnología que mejora la durabilidad de las baterías hasta en un 70% gracias a un ajuste aparentemente sencillo pero revolucionario: la primera carga ultra rápida.

Vamos a intentar aprender algo. Resulta que, durante el proceso de fabricación y preparación de las baterías, Toyota ha descubierto que realizar una carga rápida inicial modifica de manera beneficiosa la estructura interna del electrolito sólido. Este procedimiento ayuda a estabilizar las interfaces dentro de la celda, reduciendo la degradación y maximizando la vida útil. Dicho en cristiano: mejora el rendimiento general de la batería durante años, no solo en las primeras recargas.

Este hallazgo no es casual. Forma parte del ambicioso plan de Toyota de lanzar baterías de estado sólido —el Santo Grial del coche eléctrico— para 2026, con autonomías de hasta 1.000 km y tiempos de carga inferiores a los 10 minutos. Mientras tanto, Volkswagen anuncia que cerrará su fábrica de baterías en Alemania y congela proyectos que ni siquiera llegaron a nacer. Y todo esto, mientras los chinos venden eléctricos a precios que en Europa se consideran «dumping», pero que en realidad son el resultado de un ecosistema industrial mucho más ágil, menos ideologizado y sin complejos.

El coche eléctrico es el presente

La moraleja es sencilla, Tecnófilos: el coche eléctrico no es el futuro, es el presente, pero no basta con venderlo como tal, hay que construirlo, diseñarlo, hacerlo fiable, competitivo y deseable. Toyota lleva años apostando por la hibridación como puente tecnológico —con un enfoque que muchos europeos tacharon de conservador— pero resulta que ha sido más visionario que toda la cohorte de burócratas de Bruselas.

Y mientras tanto, en el Viejo ContinenteVolkswagen, antaño buque insignia de la industria automotriz alemana, se hunde lentamente. Las decisiones estratégicas han sido erráticas, los sobrecostes se acumulan, y la reconversión al eléctrico ha sido impuesta con más ideología que planificación. No se han preparado para competir con Tesla, con BYD o con los coreanos. Ahora, tampoco pueden seguirle el ritmo a Toyota. Como decía un viejo proverbio empresarial:

«quien no innova, acaba subsidiado».

Europa no necesita más reguladores, necesita más ingenieros. No necesita más comités, necesita más visión. No necesita discursos emocionales sobre el cambio climático, sino tecnologías que lo combatan de verdad.

Toyota reacciona, sí. Pero la pregunta es: ¿reaccionaremos nosotros o seguiremos fabricando ruinas industriales con fondos Next Generation?

¡Se me tecnologizan!

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