La Stellantis Vigo Plant no es una fábrica más. Es uno de los pilares industriales de Galicia. Miles de empleos directos, decenas de miles indirectos.
Mientras aquí seguimos debatiendo sobre los tapones de plástico, los colores de los contenedores o el futuro incierto de la movilidad eléctrica europea, China acaba de botar el mayor portacoches del mundo.
Toyota reacciona, sí. Pero la pregunta es: ¿reaccionaremos nosotros o seguiremos fabricando ruinas industriales con fondos Next Generation?