La Stellantis Vigo Plant no es una fábrica más. Es uno de los pilares industriales de Galicia. Miles de empleos directos, decenas de miles indirectos.
Si apartamos el velo del marketing y analizamos el estado real del hidrógeno, la pregunta que flota es incómoda: ¿es el coche de hidrógeno una solución viable?
Mientras aquí seguimos debatiendo sobre los tapones de plástico, los colores de los contenedores o el futuro incierto de la movilidad eléctrica europea, China acaba de botar el mayor portacoches del mundo.
Vivimos en un cruce de caminos donde la movilidad, la sostenibilidad y la tecnología se encuentran para redefinir cómo nos movemos, cómo vivimos
Hay frases que uno no elige, sino que le eligen a uno. Y esta —“Me gusta conducir”— no es un eslogan de marketing para mí. Es una declaración de principios.
Toyota reacciona, sí. Pero la pregunta es: ¿reaccionaremos nosotros o seguiremos fabricando ruinas industriales con fondos Next Generation?





