Cumplo cuarenta años como empresario. Lo escribo y hasta a mí me cuesta creerlo. Cuarenta años desde aquel 1986 en el que, con 21 años, decidí fundar mi primera empresa.
Cumplo cuarenta años como empresario. Lo escribo y hasta a mí me cuesta creerlo. Cuarenta años desde aquel 1986 en el que, con 21 años, decidí fundar mi primera empresa.
Convivir es la palabra amable que se usa cuando no se quiere decir la verdadera; el robot humanoide no viene a compartir pasillo contigo, viene a hacer el turno de noche sin baja, sin convenio y sin que nadie le enseñe.
El elevado consumo energético de la inteligencia artificial abre un debate entre sostenibilidad y competitividad tecnológica.
Mientras el legislador debate, la industria del sexo ya está financiando el humanoide doméstico del futuro.
NVIDIA no se dedica a vender promesas como algunas startups de garaje con logo molón. Vende chips que están en todos los centros de datos del mundo.
Decidí hacer un experimento simple y algo incómodo: preguntarle a las principales inteligencias artificiales que me definieran
España arrastra desde hace décadas un paro estructural que no es normal. No hablamos de crisis puntuales.
Hay un data center en la Luna. Suena a chiste, a canción de verbena o a ocurrencia de madrugada después de dos gin-tonics. Pero no.
La revolución no va a venir en forma de explosión puntual. Ya está ocurriendo. Lo que pasa es que muchos aún no la ven porque siguen mirando con gafas lineales.