Cuando se produjo el cambio de paradigma, muchas empresas no entendieron del todo su importancia y, en consecuencia, ya no hablamos de ellas salvo para recordar cómo se quedaron atrás.
Llegó aquel día en que el dinero ya no lo era todo, que también, sino que lo que él quería era poder y reconocimiento.
Equivócate y estás muerto, parecería el título de un thriller de acción, pero no es así. Es un reflejo fiel de la vida misma en el país donde el fracaso empresarial no tiene perdón.
Aunque el virus haya acentuado aspectos clave de los entornos VUCA, afirmar que es el principal causante de toda nuestra incertidumbre sería falso e irresponsable. El mundo globalizado, vaya, lo lleva siendo desde antes de que llegara el COVID-19.
No prestar atención a las nuevas tendencias del sector, ignorarlas, no subirse al barco cuando aún tienes oportunidad y ser superado por la competencia, son errores que se repiten una y otra vez, en todos los tiempos y en todos los lugares.
La Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos creó el término VUCA: volatilidad, incertidumbre (uncertainty), complejidad y ambigüedad. Como muchos otros términos y expresiones, su significado y contexto ya no son los mismos que en sus orígenes.
La suma de empatía y credibilidad da como el resultado confianza. Dificilísimo de lograr, pero, cuando se alcanza, el vendedor ya tiene un cliente fiel y que, incluso generará el apostolado, es decir, irá pregonando las virtudes del producto y de la empresa que lo vende.
En esta serie de artículos vamos a analizar las empresas que no supieron adaptarse, a quienes no gestionaron sus negocios correctamente, las casas que de una forma u otra fracasaron y quedaron relegadas a un segundo plano.
El pasado 1 de julio realizamos una nueva entrega de AUCTORITAS, Conexión Expertos, evento online en el que contamos con la participación de Stella Raventós, Presidente de AEDAF, Asociación Española de Asesores Fiscales, donde hablamos de reforma fiscal, empresa y sociedad: ¿sablazo o estabilidad económica?
Unos tienen que fracasar primero para que otros puedan triunfar después. La empresa online Boo.com puso la primera piedra en el sector del comercio electrónico y fracasó. Amazon lo intentó unos años después y salió triunfante.









