La Brecha Digital en el sector de la SEGURIDAD.
Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre la brecha digital en el sector de la seguridad, publicado el 18 de diciembre de 2024.
¡Ey Tecnófilos!
La brecha digital no es un concepto nuevo, pero pocas veces se asocia con sectores tan críticos como el de Seguridad y Emergencias. Si algo he aprendido tras organizar y participar en decenas de eventos tecnológicos, es que la transformación digital no avanza al mismo ritmo en todos los ámbitos. Y, lamentablemente, en este sector esencial, encontró más resistencia de la deseada, más manuales polvorientos que pantallas táctiles, y más «siempre se ha hecho así» que innovación.
Sé que esta percepción puede ser injusta con algunas empresas y organismos que están intentando hacer las cosas bien. Pero mi percepción personal es que, en términos generales, el sector de Seguridad y Emergencias está anclado en el pasado . No es solo que esté poco tecnologizado; es que, en algunos casos, se gestiona de forma arcaica, con procesos que no solo son ineficientes, sino peligrosamente obsoletos en un mundo donde la inmediatez y la precisión pueden salvar vidas.
¿Qué está fallando?
- Infraestructuras desconectadas: Todavía hay cuerpos de seguridad y emergencias que dependen de sistemas que no se comunican entre sí, dejando a equipos enteros operando con datos fragmentados o desactualizados.
- Procesos manuales: En pleno 2024, aún vemos formularios en papel, registros en libretas y decisiones críticas que se toman sin apoyo de herramientas tecnológicas.
- Falta de formación digital: La tecnología no se adopta sola. Sin formación adecuada, los profesionales del sector seguirán viendo la tecnología como un enemigo en lugar de una aliada.
- Desconfianza en la innovación: Existe un miedo injustificado al cambio, como si modernizar significara deshumanizar, cuando en realidad es todo lo contrario: se trata de potenciar las capacidades humanas con herramientas tecnológicas .
El precio del atraso
Cuando hablamos de brecha digital en este sector, no se trata solo de dinero malgastado o oportunidades perdidas. Se trata de vidas humanas. La falta de tecnología puede significar una ambulancia que llega tarde, un incendio que no se controla a tiempo o una catástrofe mal gestionada. Es inadmisible que en un mundo donde los algoritmos pueden predecir terremotos, todavía haya operativos que dependan del teléfono fijo o del «corre, avisa tú».
¿Cómo cambiar el paradigma?
- Inversión estratégica: No hay excusa para que gobiernos y empresas no destinen presupuestos serios a la digitalización del sector. Esto no es un gasto; es una inversión en seguridad real.
- Integración de sistemas: Centralizar datos y permitir que equipos de diferentes áreas trabajen sobre la misma información en tiempo real es fundamental.
- Colaboración público-privada: Las empresas tecnológicas están deseando aportar soluciones innovadoras. Pero si no hay apertura por parte de los organismos públicos, el salto nunca ocurrirá.
- Educación y formación: Los profesionales necesitan aprender a usar las nuevas herramientas y, más importante aún, entender su valor.
- Mentalidad de mejora continua: No basta con implementar tecnología una vez. La transformación digital es un proceso constante.
Un llamado a la acción
Este mensaje no es una crítica vacía; es un llamado a removedor de conciencias. Si formas parte del sector de Seguridad y Emergencias, pregúntate: ¿estamos preparados para los desafíos de este siglo? ¿Podemos mirar a los ojos de quienes dependen de nosotros y decirles que hacemos todo lo que está en nuestra mano para protegerles? Si la respuesta es no, es momento de cambiar.
La tecnología no sustituye la valentía, el compromiso o la humanidad. Pero los amplifican. Es hora de dejar atrás lo arcaico y dar un paso firme hacia el futuro, porque en este sector, cada segundo cuenta y la tecnología tiene el poder de convertirlo en un segundo salvador.
¡Se me tecnologizan!
