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Empresas fósiles

Empresas fósiles: así mueren los que rechazan la tecnología.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre el concepto de «empresas fósiles» , publicado el 22 de febrero de 2025.

No adaptarse a la tecnología es como declararse en extinción voluntaria. La moraleja es clara: o evolucionas, o desapareces. Hoy, la revolución digital es el meteorito que marca un antes y un después.

¡Ey, tecnófilos!

Vivimos en una era donde la tecnología no es una opción, sino una necesidad. Y sin embargo, todavía hay empresas y profesionales que actúan como si el tiempo no pasará, como si el progreso fuera una moda pasajera. No adaptarse a la tecnología es como declararse en extinción voluntaria.

La historia, la literatura y hasta la biología nos han dejado claro lo que ocurre cuando alguien se niega a evolucionar. Pensamos en Gregor Samsa, el protagonista de La Metamorfosis de Kafka, que despierta transformado en un insecto y, en vez de adaptarse, se consume en su propia inmovilidad hasta morir. ¿Cuántas empresas hacen lo mismo? Ignoran los cambios, se aferran a viejas prácticas y acaban como Gregor: inertes y olvidadas.

O tomemos a nuestro querido Don Quijote, un soñador valiente pero atrapado en un mundo que ya no existe, luchando contra molinos de viento que él mismo convierte en gigantes. Muchas compañías hacen exactamente eso: ven la digitalización como una amenaza en lugar de un aliado. Y así, con su lanza de procesos obsoletos, cargan contra el viento del progreso… y caen.

La naturaleza también nos dejó su lección: los dinosaurios fueron dueños del planeta durante millones de años, pero cuando el entorno cambió drásticamente, no supieron adaptarse y desaparecieron. Hoy, las empresas que no abrazan la tecnología siguen el mismo destino.

Incluso la literatura de terror tiene algo que enseñarnos. En Frankenstein , la criatura no era el monstruo, sino su creador, Victor Frankenstein, quien, en lugar de aceptar su obra y comprenderla, la rechaza hasta que las consecuencias le devoran. Lo mismo pasa con las empresas que, temerosas del cambio, abandonan la innovación y acaban devoradas por su propia obsolescencia.

    Y si queremos una metáfora más amable, recordemos Momo de Michael Ende. Los Hombres Grises se dedican a robar el tiempo, como hacen las empresas que insisten en procesos ineficaces cuando la tecnología les permitirá ganar agilidad, precisión y rentabilidad.

    La moraleja es clara: o evolucionas, o desapareces. La historia ya ha dictado su sentencia muchas veces, en la ficción y en la realidad. Hoy, la revolución digital es el meteorito que marca un antes y un después. Quien no se tecnologiza, se convierte en fósil.

    Así que, Tecnófilos, decidieron: ¿queréis ser dinosaurios… o queréis ser el futuro?

    ¡Se me tecnologizan!

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