Crónica de un Hombre Corcho: Sobrevivir a cualquier precio.
Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre qué es un «hombre corcho» , publicado el 23 de febrero de 2025.
¡Ey, tecnófilos!
Siempre cae de pie. Siempre sabe dónde estar. No brilla, no destaca, pero ahí sigue, flotando sobre las aguas turbulentas mientras otros se hunden. No porque sea brillante, ni porque aporte valor real, sino porque ha perfeccionado el arte de sobrevivir a costa de lo que sea. Es el hombre corcho, y seguro que has conocido a más de uno.
Pedro (vamos a llamarlo así) llegó a la empresa con un discurso de compromiso y valores. Hablaba de equipo, de principios, de ética. Pero pronto entendió que el secreto no era el talento ni el esfuerzo, sino saber cuándo saltar del barco y a qué tabla aferrarse.
- Cuando la empresa apostaba por la disrupción, Pedro era un visionario..
- Cuando llegaron tiempos de crisis, se convirtió en un apóstol de la austeridad.
- Si su jefe caía en desgracia, él ya estaba en la órbita del siguiente, renegando de su antiguo mentor con una sonrisa impecable.
Nunca duda, nunca titubea. Si tiene que vender a un compañero para seguir flotando, lo hace. Si tiene que traicionar sus propias palabras de ayer para quedar bien hoy, ni se inmuta. No tiene principios, solo reflejos.
Ha defendido todas las causas y ha sido el primero en olvidarlas. Ha sido progresista con los progresistas y conservador con los conservadores. Ha sido el mayor defensor del teletrabajo y el primero en exigir que todos vuelvan a la oficina.
Pedro es un superviviente. Un logrero. Un oportunista con radar infalible.
Y aquí está la pregunta incómoda: ¿Pedro es el problema… o el síntoma de un sistema que premia a los que sobreviven, no a los que merecen quedarse?
Porque mientras las empresas sigan valorando más la conveniencia que la competencia, el hombre corcho seguirá flotando.
Dime, ¿conoces alguno? O peor aún… ¿trabajas para uno?
¡Se me tecnologizan!
