El liderazgo de Agua de Solares
Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre el liderazgo de Agua Solares, publicado el 10 de febrero de 2021.
Si acudimos a un supermercado a fin de comprar agua, lo más probable es que las marcas que ocupen los estantes sean las conocidas Font Vella, Bezoya o Solán de Cabras, entre otras. Es posible que, dependiendo de la región, predomine más un agua que otra, como es el caso de Cabreiroá en Galicia. Hoy en día, aunque cada uno tenga sus preferencias, todos podemos mencionar los nombres más populares sin ningún inconveniente.
Estos nombres que actualmente tenemos al alcance de la mano nada tienen que ver con los que lideraban la industria del agua embotellada décadas atrás. Si echamos la vista atrás a la década de los 70, por ejemplo, un nombre en concreto sonará más que el resto: Agua de Solares.
¿Qué pasó con Agua de Solares?
La empresa Agua de Solares era conocida de sobra por aquel entonces, pero, aunque continúa en activo y sus botellas se siguen comercializando, ya no es la líder de mercado que antaño fue. Esta pérdida de liderazgo, lejos de ser progresiva, se puede situar en un año concreto: 1977. El 23 de febrero de tal año, El País informaba que la Jefatura Provincial de Pontevedra había requisado doscientas cajas de botellas de Agua de Solares después de que cinco análisis constataran la existencia de una bacteria en el producto. La bacteria en cuestión, pseudomona aeruginosa, puede ser peligrosa para el organismo y es, por tanto, ilegal en bienes comerciales.
A partir de aquí, la historia empieza a complicarse. Tras los análisis de los que se valió la Jefatura de Pontevedra, surgió el de la Escuela Nacional de Sanidad, que resultó ser favorable para la empresa, asegurando que en las botellas no había gérmenes de ningún tipo. Más tarde, salió a la luz que el análisis no lo había llevado a cabo la Escuela en sí, sino el doctor Ruiz Merino, quien años atrás había publicado un folleto publicitario elogiando a Agua de Solares. No es hasta el 25 de febrero cuando la empresa decide intervenir y solicitar un análisis propio.
La crisis se extiende hasta el 17 de marzo, aproximadamente, cuando la Escuela Nacional de Sanidad decide asignar un nuevo análisis al doctor Martínez Pérez, garantizando una supervisión oficial que no estuvo presente en la primera evaluación. A mayores, el análisis del Instituto Pasteur confirma la versión de la Jefatura de Pontevedra: las botellas de Aguas de Solares, efectivamente, contienen bacterias ilegales. Así, la Dirección General de Sanidad ordena paralizar las actividades en las instalaciones de la empresa y retirar sus productos del mercado hasta que se alcance el nivel de pureza mínimo de las aguas embotelladas.
Este desenlace condujo a una sanción de 10 millones de pesetas (alrededor de 60.000 euros) para Agua de Solares y un impacto enorme en las ventas de la empresa. Quien fue líder de mercado perdió fuelle hasta ser superada por otras casas. Ya en mayo de 1977, Solares presentó un expediente de crisis, informando a sus trabajadores que no podrían cobrar la nómina del mes.
Con todo, Agua de Solares no desapareció del mercado, sino que dio comienzo a un lento proceso de recuperación. Hoy, no obstante, podemos decir que no ha dado sus frutos. El cierre de instalaciones y las reformas del Gran Hotel Balneario de Solares, en especial, supusieron una carga descomunal para la empresa. En 2014, Solares anuncia un ERTE hasta mayo de 2015 para sus 78 trabajadores, a quienes la compañía ya había sometido a numerosos impagos.
