Tecnología
Sustituir IA a los puestos de trabajo

No te va a sustituir una IA… te va a sustituir alguien que sepa usarla.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre si nos va a sustituir la IA o solo a las personas que no sepan usarla, publicado el 09 de agosto de 2025.

¡Ey, tecnófilos! ¿Qué está pasando por ahí?

No, no es la inteligencia artificial la que te va a quitar el trabajo. Va a ser ese compañero de curro que en vez de criticarla en la máquina del café, se ha puesto a jugar con ella todas las noches. Va a ser ese chaval recién salido de la carrera que no tiene miedo a “preguntarle” a un modelo lo mismo que tú le preguntabas antes a tu jefe o a tu abuela. Porque aquí no se trata de sustituir a nadie. Se trata de quién sabe surfear la ola y quién está mirando el mar con cara de susto.

Esto es un cambio de era, no una moda tecnológica. Como lo fue la imprenta, la máquina de vapor, el Internet. Hay un antes y un después. Y el que no lo quiera ver, pues eso: misoneísta. No lo va a parar ni una huelga, ni una ley, ni un sindicato de dinosaurios. Lo que sí puedes hacer es aprender a usarla. A lo bestia. A lo ninja. Porque quien domine el arte del prompt, quien sepa cómo preguntar, se va a poner por delante de ti, aunque tenga menos títulos, menos experiencia y menos canas.

El que lo contaba —un fan declarado de la IA, informático hasta la médula— no se anda con tonterías: usa ChatGPT todos los días para revisar contratos, resumir textos, corregir mails, generar ideas y hasta para analizar cuentas de resultados. Y eso sin despeinarse. Dice que puede dar 500 ejemplos. Y yo le creo. Porque si tienes creatividad para preguntar, la IA es como un asistente con cien doctorados y cero vacaciones. Lo de integrar GPT en Excel o en Google Sheets con API es solo el principio. Su amigo, un asesor financiero de los de corbata y pizarra, al ver lo que se podía hacer, se quedó con cara de “toda la vida engañado”.

Y no hablamos solo de hojas de cálculo. Hablamos de medicina. De derecho. De campos donde hasta ahora solo podían brillar los elegidos. Pues bien: la IA ya saca matrícula de honor. Y sí, a veces se equivoca. Pero menos que tú cuando te tomas el segundo vermut. Su curva de aprendizaje es exponencial, y su capacidad de mejora no depende de dormir ocho horas. Te lo digo con un caso real: un amigo del ponente recibió un diagnóstico acertado gracias a ChatGPT. Había síntomas confusos, nadie daba con ello. Pero la IA, tras analizar los informes médicos, recomendó una prueba concreta: punción lumbar. Diagnóstico: esclerosis múltiple. Confirmado por una doctora de prestigio. Y sí, ella dijo: “es perfecta la sugerencia”.

¿Moraleja? Que no vas a vencer a la máquina. No vas a ser más rápido, ni más preciso, ni más versátil. Pero sí puedes usar la máquina para ser más humano. Los médicos que la incorporen serán más eficientes. Diagnosticarán antes, liberarán tiempo para mirar al paciente a los ojos, para preguntarle por su madre, su trabajo o sus miedos. Porque sí, muchas enfermedades vienen de ahí. Y esos médicos, los que usen la IA para centrarse en el paciente, serán los preferidos por la gente. Los otros… pues acabarán en el cajón de lo prescindible.

¿Te da miedo? Perfecto. El miedo es un buen principio si lo canalizas en dirección correcta. Lo que no puedes hacer es quedarte quieto. Porque si no eres tú el que se tecnologiza… será otro el que lo haga por ti. Y te pase por encima.

¡Se me tecnologizan!

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.