Desarrollo Economía
Europa esclava de China

Coherente o esclavo del sistema.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre si Europa es coherente o esclavo de China, publicado el 23 de marzo de 2025.

¡Ey, tecnófilos!

Me he pasado años criticando con dureza —y con argumentos— al régimen chino. Y lo sigo haciendo. No hay democracia. No hay libertad de prensa. No hay respeto por los derechos humanos. No hay economía de mercado real. Es un país autoritario donde el Partido Comunista manda, subvenciona la producción industrial a espuertas, y se ha convertido en una fábrica de dumping planetario. No amortizan, no asumen riesgo, lo asume el pueblo chino. Es una distopía en esteroides que juega con otras reglas.

Y sin embargo, hace poco me compró un coche chino.

Sí, ya lo sé. Sueña una contradicción. Lo es. Pero vamos a intentar aprender algo.

Europa está enferma de buenismo

Europa está enferma. Enferma de buenismo, de superioridad moral hueca, de “buenrrollismo” institucional, de esa fantasía absurda del “Estado del Bienestar eterno” sin esfuerzo ni sacrificio. Abramos la puerta a la inmigración ilegal sin control, sin exigir integración, y cerramos la fábrica al obrero de Vigo, de Turín o de Stuttgart. La delincuencia se desboca, la industria se hunde, y los políticos se dedican a hacerse fotos con adolescentes que gritan eslóganes.

China está a la cabeza en tecnología y fabricación

Mientras tanto, China fabrica. Y vende. Una gran escalada. Con tecnología puntera y precios ridículos. Y nosotros, los europeos, nos disparamos no en un pie, sino en los dos. Nos desangramos de talento, de productividad, de industria real. Y cuando por fin aparece un genio como Elon Musk —sí, un tipo polémico, incómodo, excéntrico— y nos ofrece un producto competitivo, limpio y occidental, ¿qué hacemos? Lo linchamos. Le cancelamos. La marinería despertó lo quiere enterrar en los tribunales, en los medios y en la opinión pública. Y mientras, los BYD, MG, Polestar o NIO nos comen el mercado sin pestañear.

Coherencia o esclavitud

¿Dónde está la coherencia? ¿En resistir heroicamente y pagar un 40% más por un coche europeo, subvencionando con mis impuestos un modelo industrial insostenible? ¿O en asumir que el mundo ha cambiado, que nuestros líderes nos han abandonado, y que si no espabilamos, seremos una colonia?

Soy español. Y europeo. Amo a mi país. Amo nuestra historia, nuestra cultura, nuestros logros. Pero también soy empresario. Tecnófilo. Realista. No puedo cerrar los ojos ante la evidencia: Europa no puede competir con utopías y regulaciones absurdas. O despertamos, o seremos meros consumidores de lo que fabrican otros.

No es que yo quiera ser incoherente. Es que no quiero ser idiota.

¡Se me tecnologizan!

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