Economía
Políticos y política española

Políticos: ni una mala palabra ni una buena acción

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre la política de España y sus políticos publicado el 25 de noviembre de 2024.

¡Ey Tecnófilos!

La política española atraviesa una etapa de notable crispación, caracterizada por un incremento en la polarización y la desconfianza hacia las instituciones. Un estudio reciente del Centro de Estudios Murciano de Opinión Pública revela que el 82% de los encuestados percibe un aumento en la tensión política, especialmente entre los partidarios de derecha y extrema derecha. Esta situación se ve agravada por discursos populistas y una creciente antipatía hacia partidos de izquierda como el PSOE y Sumar.

En este contexto, los autónomos se encuentran en una posición especialmente vulnerable. A pesar de las promesas de simplificación y apoyo, las cargas fiscales y administrativas continúan siendo una pesada losa. La Agencia Tributaria ha publicado el calendario oficial de impuestos para 2024, que incluye múltiples fechas y modelos tributarios que los autónomos deben presentar a lo largo del año.

Además, se han implementado nuevas bases de cotización y se prevé una regularización de las cuotas en función de los ingresos reales, lo que añade complejidad al ya de por sí intrincado sistema fiscal.

La percepción de que se pagan impuestos europeos y se reciben servicios africanos refleja una insatisfacción generalizada con la calidad de los servicios públicos en relación con la presión fiscal soportada. Esta disonancia alimenta el descontento y la desconfianza hacia la clase política, percibida como más preocupada por la postura y las luchas internas que por atender las necesidades reales de los ciudadanos.

    Es imperativo que se aborden estas cuestiones con seriedad y compromiso. La lealtad hacia el país y la búsqueda de la felicidad para uno mismo y para los seres queridos requieren un entorno político, económico estable y justo. La tecnología puede ser una herramienta fundamental para mejorar la competitividad de las empresas y, por fin, la economía en su conjunto. Sin embargo, para que esto sea posible, es necesario que las políticas públicas faciliten y no obstaculicen el emprendimiento y la innovación.

    En resumen, la situación actual exige una reflexión profunda y concretas por parte de la clase política para recuperar la confianza de los ciudadanos y crear un entorno propicio para el desarrollo económico y social. Solo así se podrá revertir la tendencia hacia la polarización y el desencanto que hoy prevalece.

                ¡Se me tecnologizan!

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