Innovación
Tapones_botellas_Europa

Europa, donde los tapones dan más miedo que el futuro.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre como Europa ya no fabrica sino distribuye coches chinos, publicado el 5 de junio de 2025.

¡Ey, tecnófilos! ¿qué está pasando por ahí?

Antes de nada, un aviso a mis queridos followers: Sí, voy a hablar otra vez del tapóncito. Ese mismo. El que tantos amáis criticar con pasión regulatoria cada vez que lo menciono. Pero tranquilos, que esta vez hay sangre. La mía, metafórica. Y la del tapón, literal.

Los hechos sucedieron este fin de semana, en el mismísimo bar del Vistalegre Arena, durante el Madrid Economic Forum. En un momento de sed existencial —provocada por tanto panel hablando del futuro— decidí pedir una botella de agua. 25 centilitros. Dos eurazos. Hasta aquí, el clásico atraco gourmet.

Pero el clímax dramático llegó cuando la camarera, muy amable pero con mirada de agente de frontera, me dijo:

“Espere, no la abra. Tengo que cortarle el tapón.

Y con una tijera, de esas que usábamos para recortar el “Sol” en trabajos de primaria, ejecutó la orden: tijeretazo al cordón que une el tapón con la botella. Una escena que ni Buñuel habría imaginado.

¿Por reciclaje? No. ¿Por sostenibilidad? Tampoco.

Por seguridad. Sí, en serio. No vaya a ser que alguien, en un arrebato de indignación macroeconómica, lance el tapón al escenario y tumbe a un conferenciante de refilón orbital.

Aquí no se puede entrar con líquidos… pero sin tapón, sí. Y ahí me quedé yo, con mi botella abierta, el tapón viudo, y una mezcla entre risa nerviosa y trauma normativo.

Y para los que pensáis que exagero, os lanzo una reflexión: ¿Dónde acaban los tapones cortados por seguridad? ¿Los recogen en urnas con la bandera de la UE? ¿Tienen derecho a asilo legislativo? ¿O acaban en un gulag de polímeros reciclables por insubordinación estructural?

Queridos tecnófilos: esto no va del tapón. Va de lo que simboliza. Una Europa que regula el cómo bebes agua, pero no cómo se escapa el talento. Que legisla la apertura de botellas, pero no la de mercados. Que pone tijeras donde haría falta un poco de liderazgo, innovación y sentido común.

Mientras tanto, en China ya cargan un coche en 5 minutos y en EE. UU. planean colonias en la Luna… Y nosotros, aquí, mutilando tapones en nombre del orden.

Pero, eh… El problema soy yo por hablar del tapóncito, ¿verdad?

¡Se me tecnologizan!

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