Como todo en la vida, y en la actividad empresarial no iba a ser menos, la búsqueda continua de la excelencia deber ser el rumbo que deben tomar las empresas que busquen el éxito. Este rumbo está marcado por la aplicación correcta de la tecnología y existen una serie de aspectos que hay que tener en cuenta.
Es posible que en el día a día de nuestra vida cotidiana podamos permitirnos ciertos lujos de aplicar el principio de acción y reacción inmediata, ya que en cuestiones nimias sus consecuencias suelen ser pequeñas. En el mundo empresarial las reacciones precipitadas cuestan dinero.
La tecnología de hoy no servirá para mañana. En plena transformación digital y de la revolución de la industria 4.0, sentarse cómodamente a ver los resultados de una implantación sin tener en cuenta que la tecnología evoluciona rápidamente y que sus periodos de amortización deben ser obligatoriamente acelerados, es un grave error.
La lectura de La ventaja competitiva supuso para mí una sinfonía acerca de la lógica de cómo las empresas precisan encontrar sus fortalezas y posiciones en el tablero del mercado para poder competir.
Mucho antes de ponerse a aplicar soluciones es conveniente sentarse a observar, incluso antes de llamar a ninguna empresa de soluciones tecnológicas. La apertura de mente es fundamental y prestar atención al interior y al exterior de la empresa.
La tecnologización es imprescindible para la supervivencia de las empresas. En artículos sucesivos iré desgranado las diez claves para hacer nuestras empresas más competitivas usando la tecnología como herramienta.
Poco importa que se trate de una microempresa, una pyme o una gran compañía: la tecnología es la herramienta que nos va a ayudar a optimizar procesos, eliminar despilfarros o abrir nuevas vías de negocio; entre muchas otras cuestiones positivas.
En el mundo tecnológico hemos visto desfilar falsos mesías profesionales del consejo generando directrices sobre la implantación de tecnología.
Cuando analizamos el éxito o el fracaso de las empresas, la tecnología ha tenido un papel protagonista en la película de su desarrollo económico. He visto nacer, crecer, reproducirse y morir empresas; y la tecnología ha estado detrás de todos esos procesos.
Hace falta valentía para enfrentarse a los tiempos que corren. España tiene que competir con países que tienen un sistema formativo mejor y que disponen un caldo de cultivo para investigar y emprender más adecuado.









