Mas allá del mayor o menor reconocimiento de los empresarios que no son más que, en mi humilde opinión, el origen y el fin de la riqueza económica del país. El empresario representa todo aquello que nos diferencia del resto de los animales.
Emprendimiento, plan y rentabilidad. El secreto está siempre en el equilibrio con una tendencia muy marcada hacia la generación de beneficios, para lo que debemos construir un plan económico que busque la rentabilidad.
Emprender es una actividad arriesgada, pero la vida en sí misma es una actividad de riesgo, y como dijo aquel: “La vida es la causa más importante de muerte”. Todos los empresarios debemos asumir el riesgo, pero este riesgo ha de ser controlado.
Una sociedad binaria. Vivimos la era digital, en la que tenemos mucho que hacer para cambiar nuestros conceptos empresariales.
El emprendimiento y el entorno. DAFO. El emprendedor deberá analizar el entorno de manera escrupulosa y exhaustiva, ya que de este acto dependerá el éxito.
Reflexión sobre la importancia de un espacio donde han convivido jóvenes y no tan jóvenes, con más o con menos recursos, más experimentados o menos…
El negacionismo tecnológico nos lleva a la aparición de la perniciosa brecha digital que millones y millones de personas sufren ya en todo el mundo.
Un empresario jamás se debe plantear su proyecto de modo cortoplacista sino como una carrera por etapas y, con perspectiva, observar lo conseguido.
Este cóctel que propongo a continuación a modo de mandamientos emprendedores son clave para llevar a buen puerto el barco empresarial.
La soledad elegida tenemos que contemplarla a la par que convertirla en una herramienta potente que nos permita la serena reflexión que nos lleve a una meditada y correcta toma de decisiones.









