En estos momentos políticos económicos absolutamente surrealistas e inexplicables la posición del empresario debería centrarse en su actividad como tal, ya que eso es lo que verdaderamente marca la diferencia.
La cuestión no se trata de si se va a fracasar o no, sino prever cuándo va a ocurrir y estar preparado para el impacto tratando de no fracasar del todo, e inmediatamente, levantar la cabeza.
En los desayunos emprendedores llevados a cabo este año hemos aprendido tantas cosas que no tengo más que agradecer a José, Alejandra, José Luis, José Manuel, Loida, Jesús, Venancio, Iñaki y Alejandro.
Conforme pasa el tiempo, los avances tanto en ciencia, tecnología, medicina… nos hacen tener una mejor calidad de vida. Por ello, debemos aprovecharnos de eso, con el objetivo de mejorar y siempre ir a mejor.
La esperanza nos dota del valor necesario para aprender cada día. Y la curiosidad, seguramente protagonista del desarrollo humano, presente en todos esas mujeres y hombres que han conseguido lo que hoy es la humanidad.
En la empresa es necesario tecnologizarse para no morir y esta inversión no debe realizarse con el criterio de «cuanto más caro, mejor». Debemos elegir la tecnología que cubra nuestras necesidades sin caer en la tecnolujuria.
Como pasa en casi todos los órdenes de la vida, la tecnología simplemente hay que conocerla para poder aplicarla. Todo ello en conjunto supone el desarrollo de un esquema que comienza con sentarse delante de los procesos de la empresa.
La empírica sumada al conocimiento teórico es la base del desarrollo de la humanidad, y por lo tanto del desarrollo de nuestras empresas. La técnica de ensayo y error se repite desde tiempos inmemoriales. Aprendemos mucho de nuestros aciertos, pero muchísimo más de nuestros errores.
Los empresarios no necesitan a nadie para hacer la transformación digital. Son ellos los que deben tener la iniciativa de transformarse a sí mismos y no esperar a que la administración o el político de turno les enmiende la plana.
Redundaremos los servidores, los canales de comunicación, las líneas de acceso de datos, el software y los responsables del mantenimiento de todos los dispositivos y sistemas. También deberemos redundar la ubicación de la compañía en la medida de lo posible y diversificar los riesgos de sede.









