El dinero es la sangre que mantiene vivo al organismo empresarial. Sin él, por mucho talento, creatividad o intenciones que tengamos, el destino es ineludible: el cierre.
La capacidad de adaptación, la flexibilidad y la visión a largo plazo son las herramientas que nos permiten reorientar el rumbo sin perder de vista el destino.
El empresario envidioso es aquel que no puede soportar el éxito ajeno. Su ego desmesurado no le permite aceptar que otros puedan sobresalir.
Amancio Ortega tiene un ego, que lejos de ocupar un pedestal, está a la altura del betún , demostrando que no necesita alimentarlo con premios, aplausos ni reconocimientos.
Hace años, cometí el error de confiar ciegamente en un socio que aparentaba ser el complemento perfecto para mi empresa.
Ayer fui al cine con mi esposa, un poco receloso, lo reconozco. Había leído las críticas de Gladiator II y no eran precisamente halagüeñas.
Y mientras tanto, esos mismos, en su esquina digital, seguirán criticando sin levantar un dedo para ayudar. Ni donarán un euro, ni construirán nada valioso, ni aportarán más que ruido.
Las limitaciones que encontramos en nuestras empresas y proyectos no son solo un problema a resolver, sino una puerta abierta a la mejora
Estas empresas no solo han tenido un impacto significativo en sus respectivas industrias, sino que también han transformado comportamientos, modelos de negocio y expectativas en la sociedad.
El Principio de Peter , formulado por Laurence J. Peter, exponen que en las organizaciones jerárquicas cada empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia.