UMAX: La incertidumbre mata.
Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre el proyecto UMAX, publicado el 12 de febrero de 2025.
¡Ey, tecnófilos!
Vivimos en una era donde sabemos con precisión quirúrgica quién nos recoge cuando pedimos un Uber y en cuántos minutos llegará. Podemos seguir en tiempo real el trayecto de la pizza que pedimos por Deliveroo, conocer el nombre del repartidor y hasta ver su foto. Sin embargo, cuando nuestro padre sufre un infarto y una ambulancia lo recoge, entramos en un limbo de información. De repente, en uno de los peores días de nuestra vida, no sabemos quién lo transporta, a qué hospital lo llevan, qué equipo médico lo atenderá ni cuándo tendremos noticias. Es absurdo. La incertidumbre mata.
Trazabilidad del paciente en momentos críticos
El sistema sanitario, tan avanzado en tecnología para la gestión de registros y facturación, sigue anclado en la edad de piedra en cuanto a trazabilidad del paciente en momentos críticos. No hay excusas. No se trata de falta de recursos tecnológicos, sino de una mentalidad obsoleta que sigue tratando la información como si fuera privilegio exclusivo del hospital en lugar de un derecho del paciente y sus familiares.
Hablemos claro: ¡necesitamos trazabilidad en las emergencias médicas ya! No podemos seguir en un sistema donde se pide a los familiares que «esperen noticias» mientras su ser querido está en manos de un sistema opaco. Con las herramientas que tenemos hoy en día, es totalmente viable que un familiar reciba en su móvil una notificación con información en tiempo real sobre la ubicación de la ambulancia, el hospital de destino y el equipo médico asignado. Esto no es ciencia ficción, es tecnología ya existente en otros sectores.
El proyecto UMAX
El Proyecto UMAX es un paso en la dirección correcta. Diseñado para mejorar la coordinación en los servicios de urgencias, busca ofrecer información clara y accesible a los profesionales sanitarios, pero debe ir más allá. La integración de esta tecnología con una aplicación de trazabilidad accesible a los familiares del paciente sería un cambio radical.
Es indignante que en pleno siglo XXI sigamos sometiendo a la gente a la angustia innecesaria de no saber nada cuando lo que más necesitan es información. No pedimos milagros, solo transparencia. Si podemos rastrear un paquete de Amazon en cada etapa del viaje, podemos y debemos hacer lo mismo con nuestros seres queridos en situaciones de vida o muerte.
Es hora de que el sistema sanitario deje de escudarse en la burocracia y la inercia y empiece a pensar en el paciente y su familia. La tecnología está lista. La pregunta es: ¿lo están ellos?
¡Se me tecnologizan!
