Economía
Excesos alcohol

El alcohol, entre el uso y el abuso.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre el uso y abuso del alcohol, publicado el 16 de marzo de 2025.

¡Ey, tecnófilos!

El alcohol, el tabaco, el juego y las drogas han estado presentes en nuestra sociedad desde tiempos inmemoriales. Su consumo no es un fenómeno reciente ni una moda pasajera, sino una práctica con profundas raíces históricas y culturales. Desde los egipcios hasta los romanos, pasando por los griegos y las sociedades medievales, el alcohol ha sido parte de la vida cotidiana, de las celebraciones, de los ritos religiosos y de las reuniones sociales. Pero entre el uso y el abuso hay una línea difusa que muchos han cruzado, y ahí radica el problema.

El consumo frente al abuso

No se trata de demonizar ni de santificar ninguna sustancia o práctica, sino de entender que la relación del ser humano con estas sustancias depende de su constitución psicofísica y de su contexto. Hay quienes pueden consumir alcohol de forma responsable y quienes, por su predisposición biológica o psicológica, terminan enganchados. Lo mismo sucede con el juego, el tabaco o las drogas.

La diferencia entre consumo y abuso es esencial. Mientras que un vaso de vino en una comida puede formar parte de la cultura gastronómica de un país, el consumo descontrolado lleva a la dependencia y a la destrucción personal y social. Lo mismo sucede con el juego: para algunos es un entretenimiento, para otros, un pozo sin fondo que devora patrimonios y destruye familias.

La predisposición a la adicción

No todos tenemos la misma resistencia ni las mismas debilidades. Hay personas que pueden beber con moderación toda su vida sin que el alcohol les cause estragos, mientras que otras, con solo probarlo, inician un camino de no retorno. La ciencia nos ha demostrado que hay una fuerte carga genética en las adicciones, pero también influye el entorno, la educación y la fortaleza mental de cada individuo.

En el caso del juego, la ludopatía es una enfermedad reconocida, y no todos los jugadores compulsivos llegan al mismo punto. Algunos pueden controlarse, otros, simplemente, no pueden detenerse.

El fanatismo de los ex adictos y el camino correcto

Existen colectivos de ex alcohólicos, ex ludópatas o antitabaco que, con razón, braman contra aquellas sustancias que les han hecho tanto daño. Es perfectamente comprensible que su experiencia los lleve a un rechazo absoluto, pero esto no significa que el camino correcto sea la prohibición. La solución no está en erradicar estas sustancias o prácticas, sino en educar, informar y fomentar un consumo responsable.

Personalmente, solo he tenido una adicción: el tabaco. Y creo firmemente que nadie debería fumar, porque no aporta nada bueno, salvo algún que otro placer fugaz. Pero el alcohol, en formas como el vino o la cerveza, está profundamente arraigado en nuestra cultura, y su consumo responsable no debería representar un problema. Lo digo con conocimiento de causa: mi familia estuvo en el negocio del vino y la aguardiente en la maravillosa Ribeira Sacra.

Como sociedad, debemos encontrar el equilibrio entre la libertad individual y la responsabilidad. La educación y la información son nuestras mejores herramientas para evitar que el uso derive en abuso.

¡Se me tecnologizan!

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.