Emprender es una actividad arriesgada, pero la vida en sí misma es una actividad de riesgo, y como dijo aquel: “La vida es la causa más importante de muerte”. Todos los empresarios debemos asumir el riesgo, pero este riesgo ha de ser controlado.
Una sociedad binaria. Vivimos la era digital, en la que tenemos mucho que hacer para cambiar nuestros conceptos empresariales.
Si quieres emprender en algún área que te apasiona, que es lo más frecuente, analiza bien y con honestidad si tienes aptitudes para dedicarte a ello o las probabilidades de fracaso aumentarán considerablemente.
Un empresario jamás se debe plantear su proyecto de modo cortoplacista sino como una carrera por etapas y, con perspectiva, observar lo conseguido.
Este cóctel que propongo a continuación a modo de mandamientos emprendedores son clave para llevar a buen puerto el barco empresarial.
La soledad elegida tenemos que contemplarla a la par que convertirla en una herramienta potente que nos permita la serena reflexión que nos lleve a una meditada y correcta toma de decisiones.
Emprendimiento nuestro. En España tenemos dos importantes asignaturas pendientes, la tecnología y el emprendimiento.
En estos momentos políticos económicos absolutamente surrealistas e inexplicables la posición del empresario debería centrarse en su actividad como tal, ya que eso es lo que verdaderamente marca la diferencia.
La cuestión no se trata de si se va a fracasar o no, sino prever cuándo va a ocurrir y estar preparado para el impacto tratando de no fracasar del todo, e inmediatamente, levantar la cabeza.
En los desayunos emprendedores llevados a cabo este año hemos aprendido tantas cosas que no tengo más que agradecer a José, Alejandra, José Luis, José Manuel, Loida, Jesús, Venancio, Iñaki y Alejandro.









