La polarización de la sociedad. Es muy triste reconocer que nada en la historia unió tanto a las personas como tener un enemigo común.
Mas allá del mayor o menor reconocimiento de los empresarios que no son más que, en mi humilde opinión, el origen y el fin de la riqueza económica del país. El empresario representa todo aquello que nos diferencia del resto de los animales.
Compañeros de viaje. Hay dos factores clave en la elección de tu compañero o compañeros de viaje: el factor técnico (conocimiento, experiencia, clientes, dinero) y el factor humano (valores, ideales).
Lo importante de esta guerra no es quien la va a ganar o perder, ya que estando seguro de que el ser humano será el triunfador, la cuestión de fondo está centrada en las personas que se quedan en el camino de la indiferencia, la desazón y en el triste anonimato.
Emprendimiento, plan y rentabilidad. El secreto está siempre en el equilibrio con una tendencia muy marcada hacia la generación de beneficios, para lo que debemos construir un plan económico que busque la rentabilidad.
Emprender es una actividad arriesgada, pero la vida en sí misma es una actividad de riesgo, y como dijo aquel: “La vida es la causa más importante de muerte”. Todos los empresarios debemos asumir el riesgo, pero este riesgo ha de ser controlado.
Una sociedad binaria. Vivimos la era digital, en la que tenemos mucho que hacer para cambiar nuestros conceptos empresariales.
Si quieres emprender en algún área que te apasiona, que es lo más frecuente, analiza bien y con honestidad si tienes aptitudes para dedicarte a ello o las probabilidades de fracaso aumentarán considerablemente.
Un empresario jamás se debe plantear su proyecto de modo cortoplacista sino como una carrera por etapas y, con perspectiva, observar lo conseguido.
Este cóctel que propongo a continuación a modo de mandamientos emprendedores son clave para llevar a buen puerto el barco empresarial.