Otro tema bien diferente es el de aprender a ser empresario, en esto no hay universidades ni escuelas técnicas, ni formación profesional que valga. El empresario nace, crece y se reproduce a pecho descubierto, con la empírica como fuente de sabiduría.
Merece la pena recordar que en el mundo de la tecnología, al igual que en el resto del panorama empresarial, lo que importa más del producto en sí es quién, para cubrir qué necesidad y a qué coste lo va a adquirir.
Hace unos días acudí como único representante español a Minks, donde viví unas jornadas que reunieron a más de 130 expertos relacionados con las IoT, las telecomunicaciones y la telemática.
Utilizar recursos en el mundo de la empresa no es una garantía para el éxito si no existe un férreo control organizativo de los mismos. Hacen falta muchas virtudes para iniciar y sobre todo mantener un proyecto.
En el Internet de las Cosas, grandes fabricante y mayoristas del sector TIC han abierto la puerta a pymes para distribuir sus productos.
