Conseguir trabajar de algo que realmente te apasione, es una suerte que no muchos pueden llegar a tener. Si eres emprendedor y no te rindes, probablemente esto se haga realidad. Todo depende de la ilusión y fuerzas que pongas en ello.
En la empresa es necesario tecnologizarse para no morir y esta inversión no debe realizarse con el criterio de «cuanto más caro, mejor». Debemos elegir la tecnología que cubra nuestras necesidades sin caer en la tecnolujuria.
Es posible que en el día a día de nuestra vida cotidiana podamos permitirnos ciertos lujos de aplicar el principio de acción y reacción inmediata, ya que en cuestiones nimias sus consecuencias suelen ser pequeñas. En el mundo empresarial las reacciones precipitadas cuestan dinero.
Mucho antes de ponerse a aplicar soluciones es conveniente sentarse a observar, incluso antes de llamar a ninguna empresa de soluciones tecnológicas. La apertura de mente es fundamental y prestar atención al interior y al exterior de la empresa.
En el mundo tecnológico hemos visto desfilar falsos mesías profesionales del consejo generando directrices sobre la implantación de tecnología.
Existen ciertos departamentos en los que los trabajadores noveles están contraindicados. En toda plantilla son necesarios los colaboradores con experiencia que sepan priorizar gracias a la capacidad adquirida a lo largo de su vida laboral de separar el grano de la paja.
He tenido el honor de participar en “Capacitación en Xestión Empresarial e Organización 4.0”, impartido en el IFFE Business School y patrocinado por el Cluster TIC Galicia.
Cuando un pequeño empresario comienza a tener un cierto grado de éxito, en muchos casos, su cabeza, le hace elucubrar nuevos negocios potenciales en sectores que desconoce y sobre todo se salen de su ‘corebusiness’.
Otro tema bien diferente es el de aprender a ser empresario, en esto no hay universidades ni escuelas técnicas, ni formación profesional que valga. El empresario nace, crece y se reproduce a pecho descubierto, con la empírica como fuente de sabiduría.
Merece la pena recordar que en el mundo de la tecnología, al igual que en el resto del panorama empresarial, lo que importa más del producto en sí es quién, para cubrir qué necesidad y a qué coste lo va a adquirir.








