Transporte
Corredor Atlántico

Corredor Atlántico: Galicia sigue en vía muerta.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre el Corredor Atlántico y su punto muerto, publicado el 27 de mayo de 2025.

No sé vosotros, pero estoy cansado de leer en la prensa cómo Europa nos “integra” en redes estratégicas, cómo España “prioriza” Galicia y cómo las instituciones prometen el oro y el moro en cada rueda de prensa. Y, sin embargo, aquí seguimos, con las migajas.

¡Ey, tecnófilos! ¿qué está pasando por ahí?

Vamos a ver, que ya está bien la broma. Han pasado cuatro largos años desde que el Corredor Atlántico ferroviario tuvo a bien dignarse a incluir al noroeste español en sus planes (que, ojo, no en sus prioridades). ¿Y cómo vamos? Pues igual de mal que siempre: con buenas palabras, bonitas maquetas, mucha retórica, pero poca vía férrea tendida, y menos aún funcionando.

No sé vosotros, pero estoy cansado de leer en la prensa cómo Europa nos “integra” en redes estratégicas, cómo España “prioriza” Galicia y cómo las instituciones prometen el oro y el moro en cada rueda de prensa. Y, sin embargo, aquí seguimos, con las migajas, con infraestructuras mediocres que recuerdan más a los trenes de vapor de principios del siglo XX que a una región que aspira a competir en pleno siglo XXI.

Ahora resulta que las obras clave se retrasan, los fondos llegan tarde y mal, y Galicia vuelve a quedar en la cola del tren, literalmente. ¿Sorprendido? Pues no, porque Galicia parece condenada a ser siempre la última: la última en llegar, la última en despegar y la última en recibir lo que otros tienen hace décadas.

Capacidad competitiva

Lo del Corredor Atlántico es especialmente sangrante porque afecta directamente a nuestra capacidad competitiva y económica. Galicia necesita infraestructuras reales, no promesas vacías, ni carteles publicitarios que anuncian “próximamente”, mientras la mercancía y la inversión se van por otras rutas más rápidas, más eficientes y mejor conectadas.

En Castilla y León, Asturias y Galicia, llevamos años escuchando que esto es una urgencia estratégica, pero parece que para las autoridades competentes la palabra “urgencia” significa algo así como “ya veremos, igual mañana”. El daño es tremendo: estamos perdiendo oportunidades de desarrollo empresarial, de creación de empleo y de competitividad frente a otras regiones europeas que sí reciben inversiones reales y a tiempo.

¿Qué pasa en Galicia con el Corredor Atlántico?

¿Qué está pasando aquí exactamente? ¿Acaso los responsables políticos creen que somos tontos, o peor aún, que somos pacientes ilimitadamente? Este retraso constante no es solo una negligencia, es un auténtico desprecio hacia Galicia y sus ciudadanos. Mientras en otras regiones españolas y europeas se inauguran líneas modernas, en Galicia seguimos esperando la conexión ferroviaria prometida como si fuese un acto de caridad y no una obligación estratégica del Estado y de Europa.

Señores responsables, despierten: Galicia merece más que fotos oficiales y comunicados rimbombantes. Merece acciones reales, concretas y efectivas. El Corredor Atlántico no es un capricho, es una necesidad absoluta si queremos que esta región no acabe descolgada definitivamente del tren del progreso económico.

Pero claro, como ya sabemos, Galicia siempre llega tarde, siempre de última. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando esto?

¡Se me tecnologizan!

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