Cuando analizamos el éxito o el fracaso de las empresas, la tecnología ha tenido un papel protagonista en la película de su desarrollo económico. He visto nacer, crecer, reproducirse y morir empresas; y la tecnología ha estado detrás de todos esos procesos.
Hace falta valentía para enfrentarse a los tiempos que corren. España tiene que competir con países que tienen un sistema formativo mejor y que disponen un caldo de cultivo para investigar y emprender más adecuado.
Gracias a la gestión de flotas inteligente, los taxistas de Bilbao han sido capaces de unirse junto con el Ayuntamiento para dar un buen servicio, organizarse, poder competir con las nuevas compañías VTC y poder vivir de manera racional
Tecnología y empresa, empresa y tecnología son dos conceptos que van de la mano y más en los tiempos que corren. Las empresas líderes de la mayoría de sectores lo tienen muy claro, están siempre en disposición de reacción, en ‘prevengan’.
Escribo este post desde un foro muy adecuado, me encuentro en el IoT Solutions World Congress de Barcelona, un salón monográfico orientado al Internet de las Cosas. El mundo del IoT supondrá una enorme oportunidad para hacer negocios.
Lituania es un país en el que desde hace años se ha desarrollado de manera vertiginosa el mercado de la tecnología. Escribo estas líneas desde allí, para contaros las impresiones sobre la sociedad y las empresas de este país bálticos que otrora perteneció a la URSS.
La tecnología en las empresas no tiene sentido si no contribuye a mejorar su competitividad. Y para ser competitivos hay que ser capaces de medir la producción, siempre con datos fríos, y cuanto mayor sea el tamaño de muestra, mejor para la empresa.
España aparece en los últimos puestos en algo que hace que los países tiren fuertemente para delante: se trata del nivel de tecnologización que poseen las empresas, y esto es una cuestión de competitividad. ¿Qué repercusiones tiene esa escasa apuesta por la tecnología?
Como suele ocurrir, los prejuicios suelen jugarnos malas pasadas. Generalmente nos hacemos una imagen en la distancia absolutamente errónea de muchos de los países que no hemos visitado y Bielorrusia no iba a ser la excepción.
En el sector tecnológico los errores se pagan muy caros, con la desaparición o el ostracismo. Esta historia tiene por protagonista a una empresa del sector de las telecomunicaciones campaba a sus anchas en el mercado.








