La esperanza nos dota del valor necesario para aprender cada día. Y la curiosidad, seguramente protagonista del desarrollo humano, presente en todos esas mujeres y hombres que han conseguido lo que hoy es la humanidad.
En la empresa es necesario tecnologizarse para no morir y esta inversión no debe realizarse con el criterio de «cuanto más caro, mejor». Debemos elegir la tecnología que cubra nuestras necesidades sin caer en la tecnolujuria.
La vida es un continuo aprendizaje que jamás deberemos desdeñar, menospreciar y del que ni mucho menos tenemos que huir, en este continuum vital. Debemos ser egoístas en el aprendizaje y generosos a la hora de compartirlo.
Como pasa en casi todos los órdenes de la vida, la tecnología simplemente hay que conocerla para poder aplicarla. Todo ello en conjunto supone el desarrollo de un esquema que comienza con sentarse delante de los procesos de la empresa.
Como pasa en casi todos los órdenes de la vida, la tecnología simplemente hay que conocerla para poder aplicarla. Todo ello en conjunto supone el desarrollo de un esquema que comienza con sentarse delante de los procesos de la empresa.
La empírica sumada al conocimiento teórico es la base del desarrollo de la humanidad, y por lo tanto del desarrollo de nuestras empresas. La técnica de ensayo y error se repite desde tiempos inmemoriales. Aprendemos mucho de nuestros aciertos, pero muchísimo más de nuestros errores.
No vivimos una época de cambio, sino en un cambio de época. Hagamos que este cambio se produzca también en el hecho de que esta sociedad respete a todos sus actores. La tecnología tiene es estar al servicio de la sociedad en todos los aspectos.
En los últimos 25 años hemos asistido, algunos como espectadores y otros como participantes activos, al fulminante desarrollo de la ciencia y de la tecnología. Este fenómeno ha ocurrido tan rápido que nos ha costado a la mayoría Dios y ayuda asumir todo lo que ha llegado y mucho más lo que queda por venir.
Los empresarios no necesitan a nadie para hacer la transformación digital. Son ellos los que deben tener la iniciativa de transformarse a sí mismos y no esperar a que la administración o el político de turno les enmiende la plana.
Las sociedades avanzadas se caracterizan por la capacidad de prevenir y prepararse para las cosas que pueden ocurrir y que en general ocurren. Las administraciones deberían poner todos los medios a su alcance para evitar, entre otros, los delitos de índole sexual.









