Tecnología
móvil y desconexión

El modo avión no se activa solo quince días.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre el equilibrio entre el móvil y la desconexión, publicado el 5 de noviembre de 2025.

El móvil, como el vino o el tabaco, no es el enemigo; el enemigo es no tener la capacidad de decidir cuándo lo usas y cuándo no.

¡Ey Tecnófilos! ¿Qué está pasando por ahí?

Vamos a intentar aprender algo.

He visto con atención el documental Modo Avión de la surfista Garazi Sánchez. La historia es interesante y, por momentos, conmovedora: una deportista de élite que, tras una lesión y sintiéndose atrapada por la ansiedad, decide pasar 15 días sin teléfono móvil. El resultado fue positivo: duerme mejor, baja su inflamación, gana energía y recupera el contacto con lo tangible. Hasta ahí, todo correcto… pero yo me pregunto: ¿por qué hacer de esto un experimento puntual cuando debería ser un hábito cotidiano?

En mi vida, he visto que el equilibrio es la clave en todos los órdenes. Soy un tecnófilo de raza, de esos que disfrutan cada innovación y que ven la tecnología como herramienta definitiva para ser más competitivos. Pero también sé desconectar. Tengo amigos, salgo a cenar, charlo con mi familia, leo, paseo, monto en moto. No necesito una “dieta digital” de 15 días para reconectar con lo real; lo hago todos los días, porque la vida está en la calle, no en la pantalla.

Me crié en una familia gallega en la que, cada año, se hacía la matanza. Y sí, todos los niños estábamos allí. Veías, participabas, entendías de dónde venía la comida que tenías en el plato. Nada de eufemismos ni sobreprotección absurda: se llamaba a las cosas por su nombre. Educar en casa y en la realidad, no en burbujas. Esa dureza, lejos de traumatizar, forja carácter y sentido común.

Del mismo modo, tuve acceso al alcohol desde pequeño —vino con gaseosa en las comidas— y nunca me convertí en alcohólico. Fumé como una chimenea, casi tres paquetes diarios, hasta que decidí dejarlo porque sabía que me estaba matando. Llevo casi 20 años sin un cigarro. Y, sí, llegué a pesar 252 kilos… ahora, gracias a disciplina y ayuno de 24 horas, estoy por debajo de 120 y decidido a alcanzar los dos dígitos antes de acabar 2025.

¿A qué voy con esto? A que todo se resume en autocontrol, mesura, sentido común y fuerza de voluntad. No hacen falta retiros radicales para vivir en equilibrio, igual que no necesitas prohibirte para siempre un alimento o un hábito: lo que necesitas es dominarlo. El móvil, como el vino o el tabaco, no es el enemigo; el enemigo es no tener la capacidad de decidir cuándo lo usas y cuándo no.

El documental de Garazi me parece útil y encomiable, sobre todo por el altavoz que le da al problema de la dependencia tecnológica. Pero yo reivindico algo más ambicioso: el modo avión hay que activarlo todos los días, aunque sea durante ratos, para mirar a los ojos a quien tienes enfrente, para escuchar de verdad, para vivir lo que pasa aquí y ahora.

La tecnología está para que la usemos, no para que nos use. Quien necesite 15 días de desconexión para darse cuenta de eso, quizá debería empezar por algo más básico: aprender a vivir sin estar disponible las 24 horas.

¡Se me tecnologizan!

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