Europa, ese viejo continente que tanto ha aportado a la historia y la cultura, parece haberse alojado peligrosamente en su propia comodidad.
Europe, nuestra querida casa común, está en una encrucijada histórica. Tenemos grandes desafíos, pero también un potencial inmenso.
La fragmentación política y económica dentro de la Unión Europea nos impide avanzar con la misma celeridad y eficiencia que nuestros competidores globales.
Diversificar las fuentes de energía, invertir en infraestructura logística, mejorar la eficiencia del transporte y colaborar internacionalmente son pasos esenciales para construir una cadena de suministros más resiliente y menos susceptible a las fluctuaciones del mercado.
La Unión Europea ha puesto a disposición de los países miembros más afectados una serie de ayudas económicas que en el caso de España, se evalúan en una ayuda directa y otra en forma de préstamo.




