Tecnología
El humanoide no ha venido a convivir

El humanoide no viene a convivir.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre cómo los humanoides y cómo será la convivencia con los humanos, publicado el 19 de octubre de 2026.

Convivir es la palabra amable que se usa cuando no se quiere decir la verdadera; el robot humanoide no viene a compartir pasillo contigo, viene a hacer el turno de noche sin baja, sin convenio y sin que nadie le enseñe.

¡Ey Tecnófilos!

Hoy he leído en La Voz de Galicia la entrevista a Víctor Alonso Ramos, director de Transformación Digital del CTAG, y titulaban con una frase suya: «Conviviremos con los humanoides». Me he parado a escucharle, porque es de los que saben de lo que hablan, así que vamos a intentar aprender algo.

Donde le doy la razón

Alonso explica el gemelo digital como la reproducción virtual de un proceso para probar cambios y predecir averías sin que cueste dinero ni se rompa nada. Eso es exactamente lo que no se mide no se controla llevado a la fábrica. Pruebas en el ordenador lo que no te atreves a probar en la línea. Y cuando le preguntan por las pymes, no vende humo: dice que la implantación depende del tipo de empresa, de sus necesidades y de su grado de automatización previo.

Ahí está la clave que casi nadie lee. No puedes hacer el gemelo digital de un proceso que ni siquiera tienes medido. Primero sensores, primero datos, primero control. Después, el gemelo. El que quiera empezar la casa por el tejado va a pagar dos veces.

Y su miedo final, que mi hijo no tenga las mismas oportunidades que yo en Galicia, es el mío. Esa frase vale más que el titular.

Donde no me vale el relato

Convivir. Es la palabra amable que se usa cuando no se quiere decir la verdadera. El robot humanoide no viene a compartir pasillo contigo. Viene a hacer el turno de noche sin baja, sin convenio y sin que nadie le enseñe. Lo escribí hace unos días sobre la IA y lo repito con el robot: no viene a ayudarte; viene a sustituir tareas. Decirlo bonito no lo cambia.

El ejemplo del Cunqueiro. Alonso cita los robots que transportan la comida en el hospital de Vigo como presencia robótica en la sanidad gallega. Son robots filoguiados: carritos que siguen un camino marcado. Eso existe desde hace décadas en cualquier planta logística y no tiene nada de humanoide. Mezclar un carrito con un androide sirve para que el lector crea que el futuro ya está aquí. No lo está.

Los números del humanoide. El dato mata al relato, así que vamos al dato. Ningún fabricante tiene hoy más de unos pocos cientos de humanoides trabajando de forma sostenida en un entorno comercial. El propio Musk reconoció en enero que Optimus no se usaba de manera material en sus fábricas. El caso serio es Figure en BMW: una cuarentena de unidades facturadas a unos 25 dólares por hora de robot. Es un piloto bien hecho. No es una revolución.

«Europa tiene los mimbres». Unitree, la china, envió más de 5.500 humanoides en 2025 y apunta a entre 10.000 y 20.000 este año. AgiBot ya supera las 10.000 unidades acumuladas. China fabrica el cuerpo. Estados Unidos pone el cerebro. Europa pone la hoja de ruta y el congreso en Oporto. Hablar de soberanía tecnológica sin una sola empresa europea en la primera fila no es estrategia; es deseo.

El talento. Le preguntan qué cambio traerá en lo profesional y responde que es complejo. Un director de transformación digital que no concreta qué perfiles sobran y cuáles faltan está haciendo política, no tecnología. Yo se lo concreto: sobran los que gestionan sin medir y faltan los que saben leer un dato y firmar una decisión.

La pregunta que importa

El humanoide es, seguramente, la forma menos eficiente de robot. Copiamos el cuerpo humano no porque sea la mejor máquina, sino porque las fábricas, los hospitales y los almacenes están diseñados para humanos y sale más barato copiar al operario que rediseñar la nave. Es una solución de compromiso vendida como el futuro.

Mientras el periódico se pregunta si conviviremos con robots con cara, el empresario tiene que hacerse otra pregunta mucho menos fotogénica: ¿qué proceso de mi empresa cabe hoy en un gemelo digital con lo que ya tengo?

Esa es la que decide quién sigue en el mercado en 2030.

La otra, la de la cara, la decidirán en Hangzhou y en Fremont. Sin preguntarnos.

¡Se me tecnologizan!

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