Cuando una causa noble se politiza, se enmierda.
Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre el 8M y cómo se politiza una buena causa, publicado el 8 de marzo de 2025.
¡Ey, tecnófilos!
Un día para la mujer, no para la politiquería
Hoy es el Día Internacional de la Mujer, una jornada que debería servir para reconocer la lucha histórica de las mujeres por la igualdad de derechos y oportunidades. Sin embargo, como tantas otras causas nobles, ha sido secuestrada por la politiquería y convertida en un arma arrojadiza que, lejos de unirnos en la búsqueda de una sociedad más justa, nos divide y enfrenta.
Convivir con mujeres fuertes: una lección de vida
Vivo en una casa donde soy minoría: mi esposa, mis dos hijas y mi suegra me superan en número. Solo mis perros y yo representamos la cuota masculina del hogar. Por tanto, sé de primera mano lo que significa vivir rodeado de mujeres fuertes, inteligentes y con ambiciones. No necesitan victimismo ni leyes que las traten como seres inferiores que requieren protección especial. Necesitan respeto y que se les valore en función de su talento y esfuerzo, como a cualquier persona.
La igualdad de oportunidades en España
En España, hoy por hoy, la mujer tiene las mismas oportunidades que el hombre. ¿Que hay desigualdades en ciertos sectores? Por supuesto. También las hay para los hombres en otros ámbitos. La realidad es compleja y no se resuelve con eslóganes ni con leyes que, bajo la excusa de la igualdad, terminan generando desigualdades artificiales. La discriminación positiva es, al fin y al cabo, otra forma de discriminación.
La maternidad: un factor biológico, no ideológico
Es verdad que la mujer tiene un hándicap biológico en el mundo laboral: la maternidad. No podemos ignorarlo ni maquillarlo con leyes forzadas. La biología impone sus reglas, y el hecho de que sea la mujer quien gesta y pare a los hijos implica un reto a la hora de compatibilizar la vida profesional y familiar. La solución no está en demonizar la maternidad ni en exigir que las empresas asuman en solitario un coste que la sociedad entera debe afrontar. Está en buscar equilibrios realistas, en fomentar una corresponsabilidad que permita que hombres y mujeres puedan desarrollarse sin verse penalizados por decisiones vitales.
El feminismo secuestrado por la ideología woke
Lo que me indigna es el uso torticero que la ideología woke ha hecho de esta causa. Han convertido el feminismo en un dogma sectario, en el que cualquier disidencia se castiga con el linchamiento público. Han promovido leyes que rompen la presunción de inocencia y han generado un clima de enfrentamiento absurdo entre sexos. Como si el enemigo del progreso de la mujer fuera el hombre de a pie y no, por ejemplo, los regímenes teocráticos donde se las lapida por querer estudiar o trabajar.
La igualdad real, no una guerra de sexos
Si de verdad queremos una sociedad justa, debemos apostar por la igualdad real, no por la imposición de cuotas o privilegios arbitrarios. No podemos permitir que se utilice el género como excusa para obtener ventajas injustificadas ni para crear bandos enfrentados. Respetemos y valoremos a la mujer por lo que es y lo que hace, no por lo que un panfleto político dicta.
Las mujeres de mi vida: un ejemplo de autosuficiencia
Las mujeres de mi vida me han enseñado que no necesitan ser salvadas, sino ser reconocidas en su justa medida. La política solo ensucia estas luchas y las convierte en una farsa. Defendamos la igualdad, pero sin manipulaciones ni dogmas.
¡Se me tecnologizan!
