Trump se ha descolgado con una de las mayores políticas proteccionistas desde la Gran Depresión.
No necesitamos kits de emergencia; necesitamos líderes con sentido común, políticas serias y, sobre todo, respeto a la inteligencia de sus ciudadanos.
Europa está enferma. Enferma de buenismo, de superioridad moral hueca, de “buenrrollismo” institucional, de esa fantasía absurda del “Estado del Bienestar eterno” sin esfuerzo ni sacrificio.
El alcohol, el tabaco, el juego y las drogas han estado presentes en nuestra sociedad desde tiempos inmemoriales.
Elon Musk tiene opiniones controvertidas, y es válido criticarlas. Pero la idea de boicotear a Tesla por ello resulta absurda
Mientras China domina la industria, Rusia controla la energía y EE.UU. ostenta la seguridad global, Europa observa, dubitativa
O construyes tu propio imperio o te toca someterte a uno. Y Europa, en su infinita ingenuidad, parece haber olvidado esta verdad fundamental.
La industria automovilística europea, otrora líder indiscutible durante décadas, se encuentra en una encrucijada crítica.
Los concursos públicos se presentan como procedimientos transparentes, abiertos y equitativos, pero en la práctica son una farsa donde el ganador está decidido de antemano.
Durante décadas, la Unión Europea se ha movido entre la sumisión a los intereses de Estados Unidos y la necesidad de mantener relaciones comerciales con China, sin forjar una estrategia propia ni consolidar una autonomía económica efectiva.









