El alcohol, el tabaco, el juego y las drogas han estado presentes en nuestra sociedad desde tiempos inmemoriales.
Elon Musk tiene opiniones controvertidas, y es válido criticarlas. Pero la idea de boicotear a Tesla por ello resulta absurda
Mientras China domina la industria, Rusia controla la energía y EE.UU. ostenta la seguridad global, Europa observa, dubitativa
O construyes tu propio imperio o te toca someterte a uno. Y Europa, en su infinita ingenuidad, parece haber olvidado esta verdad fundamental.
La industria automovilística europea, otrora líder indiscutible durante décadas, se encuentra en una encrucijada crítica.
Los concursos públicos se presentan como procedimientos transparentes, abiertos y equitativos, pero en la práctica son una farsa donde el ganador está decidido de antemano.
Durante décadas, la Unión Europea se ha movido entre la sumisión a los intereses de Estados Unidos y la necesidad de mantener relaciones comerciales con China, sin forjar una estrategia propia ni consolidar una autonomía económica efectiva.
La situación es tan alarmante como frustrante: cada mes, 35.000 jóvenes formados en España abandonan el país para buscar mejores oportunidades en el extranjero.
El clientelismo, esa gloriosa herencia del Imperio Romano, donde los patricios repartían favores a los plebeyos a cambio de lealtad.
Los chinos han perfeccionado el arte de copiar, mejorar y vender más barato. Y no nos engañemos: no es solo cuestión de mano de obra barata.









