Seguridad Tecnología
Seguridad en San Juan

Visualizado. Identificado. Detenido.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre la importancia de la seguridad en eventos masivos, publicado el 24 de junio de 2025.

Así funciona la seguridad cuando se hace bien.

¡Ey, tecnófilos! ¿qué está pasando por ahí?

Anoche volví a ejercer como responsable del Puesto de Mando Avanzado (PMA) en una de las noches más exigentes del año en A Coruña: las Hogueras de San Juan. Once años después de comenzar este operativo —y con la misma responsabilidad de siempre— lo vivido merece contarse, por lo que representa para la seguridad ciudadana, la tecnología y la coordinación entre cuerpos.

Porque sí, cuando todo se alinea, la tecnología no es un gadget ni un adorno. Es una herramienta que puede cambiar el curso de los acontecimientos en minutos.

Sobre las 05:30h, la Policía Nacional solicita acceso urgente al sistema de videovigilancia que operamos desde el PMA. Un joven se encuentra gravemente herido tras caer desde más de tres metros de altura. A primera vista podría parecer un accidente. Pero los testigos hablaban de algo más. De una agresión.

Inmediatamente, nuestros técnicos —con años de experiencia— accedieron a las grabaciones en curso, hicieron rebobinado, sincronización de cámaras y análisis técnico en tiempo real. En cuestión de minutos, la secuencia quedó clara:

El joven no cayó. Fue empujado brutalmente por otro individuo, que huyó junto a sus acompañantes.

La agresión, grabada por las cámaras, permitió una identificación rápida y precisa. El agresor fue localizado y detenido mas tarde, gracias a la actuación coordinada de los distintos cuerpos implicados. Justicia rápida. Justicia posible.

Y esto, amigos, no se consigue solo con cámaras. Se consigue con sistemas bien diseñados, con técnicos preparados, con operadores que saben lo que hacen, y sobre todo con una coordinación milimétrica entre Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, Bomberos, Protección Civil y seguridad privada. A todos ellos, gracias por hacer equipo una vez más.

Este caso demuestra por qué la tecnología no es un lujo, sino una necesidad en entornos de alta concentración como este. Porque grabar no es vigilar por placer. Es tener memoria. Es proteger al inocente. Es reconstruir los hechos cuando todo parece confuso.

Y porque —digámoslo claro— cuando la tecnología está al servicio de la justicia, y no de la burocracia, las cosas funcionan.

Cada noche como esta refuerza mi convicción: hay que seguir invirtiendo, modernizando y profesionalizando los dispositivos de emergencia y control. No con discursos, sino con hechos.

Anoche, la tecnología hizo su parte. Y nosotros también.

¡Se me tecnologizan!

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