Comeremos diferente, comeremos mejor
Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre cómo comeremos en el futuro y el papel de la tecnología, publicado el 1 de octubre de 2024.
Los alimentos impresos en 3D, los sustitutos de carne a base de plantas, y los suplementos alimenticios personalizados, son solo algunas de las tendencias que estamos viendo y que seguirán ganando terreno en los próximos años.
¡Ey Tecnófilos!
La comida tal y como la conocemos se acabará. No, no es una afirmación catastrofista sacada de una novela de ciencia ficción, sino una reflexión basada en la evolución tecnológica y los cambios que ya estamos viendo en nuestra forma de producir y consumir alimentos. Os prometo que para escribir este artículo no me he empollado ningún estudio específico sobre el tema y, además, debo confesar que no soy ningún experto en biología, bioquímica, alimentación y, por supuesto, no soy médico.
Me he propuesto analizar con el mayor sentido común posible las informaciones y hechos que ocurren en el día a día. Lo hago como un humilde actor secundario con un papel de reparto en esta obra de teatro titulada: la tecnología.
Es seguro que esta cuestión es polémica, pero las cosas son lo que son y las tecnologías son lo que son. La tecnología, que en mi opinión, no es otra cosa que la puesta en práctica de la ciencia para beneficio del ser humano, aunque por desgracia no siempre, nos va dando información que nos puede permitir inferir qué es lo que va a pasar en un futuro no muy lejano.
Desde la decodificación de los códigos genéticos, la fabricación de cosas que hasta ese momento no eran viables pasó de ser una quimera a ser una realidad. La biotecnología ha permitido avances impresionantes, como la posibilidad de crear carne cultivada en laboratorios, que no requiere del sacrificio de animales y promete ser una solución sostenible y ética a la creciente demanda de proteínas a nivel mundial.
Producir alimentos es un proceso lento y caro
Desde el punto de vista cualitativo pero también cuantitativo, producir alimentos es un proceso lento y caro. La aceleración de dicho proceso supone, en la mayoría de los casos, la pérdida de la calidad de esos alimentos. Sin embargo, con la biotecnología, podemos no solo acelerar la producción sino también mejorar la calidad nutricional de los alimentos, haciéndolos más saludables y accesibles para una mayor cantidad de personas.
Probablemente no habrá persona en el mundo a la que le guste renunciar a sus comidas tradicionales, esas recetas heredadas de generación en generación que forman parte de nuestra identidad cultural. Pero también es cierto que la necesidad de alimentar a una población mundial en constante crecimiento nos obliga a buscar alternativas.
Aquí es donde entra la tecnología alimentaria, que no solo busca reproducir los sabores y texturas que conocemos, sino también innovar y ofrecer nuevas experiencias culinarias. Los alimentos impresos en 3D, los sustitutos de carne a base de plantas, y los suplementos alimenticios personalizados son solo algunas de las tendencias que estamos viendo y que seguirán ganando terreno en los próximos años.
No debemos temer a los cambios
No debemos temer a estos cambios. Al contrario, debemos abrazarlos y entender que la comida del futuro, aunque diferente, puede ser igual o incluso más satisfactoria que la actual. La clave está en mantener un equilibrio entre innovación y tradición, asegurando que los avances tecnológicos no solo sean eficientes y sostenibles, sino también respetuosos con nuestra cultura y medio ambiente.
La tecnología está transformando todos los aspectos de nuestras vidas, incluida la forma en que producimos y consumimos alimentos. Aunque la comida tal y como la conocemos pueda cambiar, esto no necesariamente es algo negativo. Debemos ver esta transformación como una oportunidad para mejorar la calidad de vida de todos, asegurando que cada persona tenga acceso a alimentos nutritivos y sostenibles.
¡Se me tecnologizan!
