Fracaso también es perder el liderazgo del sector, ser adelantado por la competencia o quedarse atrás. Que el negocio siga funcionando y siendo una apuesta fiable no niega necesariamente lo primero.
En el ámbito puramente profesional, todos nos acordamos de personas que, realizando trabajos que suponían un riesgo importante de padecer un accidente, se echaban cada día al tajo sin protección alguna para desarrollar su actividad cotidiana.
Una vez más, siento vergüenza del género humano al contemplar el desfile de personas eximiéndose de responsabilidad y otros cogiéndosela con papel de fumar.
De la volatilidad a la incertidumbre y de la incertidumbre a lo complejo. El mundo empresarial es un ente que a veces se antoja impredecible.
La tecnología y los sistemas de ayuda a la conducción, tan de moda en los albores de la conducción autónoma, dotan al vehículo de una inteligencia jamás soñada y estoy convencido de que en el futuro los accidentes pasarán a ser muy eventuales e incluso anecdóticos.




