Tengo menos necesidades, más libertad, una máquina que ejecuta lo que yo decido, veinte años por delante y cuarenta a la espalda
El vehículo eléctrico sigue despertando una resistencia alimentada por la nostalgia del motor de combustión, los prejuicios sobre las baterías y la autonomía, y la promesa interminable del hidrógeno como alternativa.