El cobarde no es el que siente miedo. Miedo tenemos todos. El cobarde es el que deja que el miedo mande.
Elegir mal a quién admiras no solo te puede costar dinero… te roba tiempo, y el tiempo es el único activo que no se recupera.
Este artículo no es una queja. Es un aviso para cegatos emocionales: Si no entiendes la relación entre la salud y la empresa, es que nunca has tenido una empresa de verdad.
La muerte no es solo un final biológico; es el espejo que nos obliga a preguntarnos qué demonios estamos haciendo con nuestra existencia.
La logoterapia aplicada a la empresa es, en el fondo, una vacuna contra la mediocridad y el cortoplacismo.
Hoy vamos a jugar con esas frases que circulan como dogmas en el mundo empresarial. Algunas merecen ser enmarcadas en oro.
No pido un Estado mínimo por capricho. Lo pido porque he comprobado que el único modelo sostenible es aquel en el que el Estado actúa como un cliente de élite.
La vida empresarial es así de cruda: productividad o milongas. Y yo, lo siento mucho, pero de milongas no pago nóminas.
En la empresa, el empresario es el que arruina a sus socios con trampas, pero también el que levanta empleo sólido, el que no cede a la tentación fácil y el que hace de su trayectoria una lección de integridad
Hay libros que te acompañan de por vida y que no se leen, se respiran. Uno de ellos es El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl.
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