La ciencia y la tecnología tienen mucho que decir en materia de salud pública y, seguramente, lo que les parece a algunos una maldición apocalíptica, no es más que un problema del que hay que ocuparse, pero no preocuparse.
Si quieres emprender en algún área que te apasiona, que es lo más frecuente, analiza bien y con honestidad si tienes aptitudes para dedicarte a ello o las probabilidades de fracaso aumentarán considerablemente.
El negacionismo tecnológico nos lleva a la aparición de la perniciosa brecha digital que millones y millones de personas sufren ya en todo el mundo.
Un empresario jamás se debe plantear su proyecto de modo cortoplacista sino como una carrera por etapas y, con perspectiva, observar lo conseguido.
Este cóctel que propongo a continuación a modo de mandamientos emprendedores son clave para llevar a buen puerto el barco empresarial.
La soledad elegida tenemos que contemplarla a la par que convertirla en una herramienta potente que nos permita la serena reflexión que nos lleve a una meditada y correcta toma de decisiones.
Conseguir trabajar de algo que realmente te apasione, es una suerte que no muchos pueden llegar a tener. Si eres emprendedor y no te rindes, probablemente esto se haga realidad. Todo depende de la ilusión y fuerzas que pongas en ello.
Poco importa que se trate de una microempresa, una pyme o una gran compañía: la tecnología es la herramienta que nos va a ayudar a optimizar procesos, eliminar despilfarros o abrir nuevas vías de negocio; entre muchas otras cuestiones positivas.
Los bancos en general se han convertido en entes financieras sin alma donde la asignación de cualquier tipo de operación que entrañe el más mínimo riesgo la realiza una computadora, seguramente atendiendo únicamente a datos de solvencia.








