Estamos viviendo una de las etapas de mayor degradación institucional desde la restauración democrática. sino el silencio atronador.
Hay un fenómeno que ya tiene nombre y apellido: HIPOGRESÍA, la hipocresía de quienes se dicen progresistas y modernos.
Somos el único país de Europa que presume de no tener centrales nucleares ni ciclos combinados en activo… y al mismo tiempo se ve obligado a comprar electricidad producida con esas tecnologías.
Chery, la marca china ya monta coches en la antigua planta de Nissan en Barcelona. Pero eso es solo el tráiler.
Un imperio que no defiende su hegemonía deja de ser imperio, y eso, estimados amigos, no es optativo.
Vivimos en una época donde se premia más la vulnerabilidad exhibicionista que la resiliencia silenciosa.
No necesitamos kits de emergencia; necesitamos líderes con sentido común, políticas serias y, sobre todo, respeto a la inteligencia de sus ciudadanos.
El teletrabajo puede ser útil, pero si te aleja de tus objetivos y compromete la competitividad de tu empresa, entonces estás en el camino hacia el abismo.
Europa está enferma. Enferma de buenismo, de superioridad moral hueca, de “buenrrollismo” institucional, de esa fantasía absurda del “Estado del Bienestar eterno” sin esfuerzo ni sacrificio.
Elon Musk tiene opiniones controvertidas, y es válido criticarlas. Pero la idea de boicotear a Tesla por ello resulta absurda









