Como todo en la vida, y en la actividad empresarial no iba a ser menos, la búsqueda continua de la excelencia deber ser el rumbo que deben tomar las empresas que busquen el éxito. Este rumbo está marcado por la aplicación correcta de la tecnología y existen una serie de aspectos que hay que tener en cuenta.
Los coches no son todavía eléctricos porque existen enormes intereses por parte de grandes lobbies empresariales, que no han facilitado y en muchos casos han entorpecido el resto de alternativas a los motores térmicos.
La tecnología en las empresas no tiene sentido si no contribuye a mejorar su competitividad. Y para ser competitivos hay que ser capaces de medir la producción, siempre con datos fríos, y cuanto mayor sea el tamaño de muestra, mejor para la empresa.


