Tecnología
IA de Google y la web abierta

La IA de Google y el principio del fin de la web abierta.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre la IA de Google y la web abierta, publicado el 26 de noviembre de 2025.

La web se está resquebrajando en silencio mientras Google sustituye los enlaces por resúmenes de IA. Un cambio que promete comodidad, pero amenaza el ecosistema digital que da vida a internet. Si dejamos de hacer clic, dejamos de sostener la red que pretendemos defender.

¡Ey Tecnófilos! ¿Qué está pasando por ahí?

Algo se está rompiendo —silenciosamente— en la arquitectura que ha sostenido la internet tal y como la conocemos. Google, ese oráculo del siglo XXI que hace años dejó de ser un simple buscador para convertirse en una especie de inteligencia centralizada del mundo digital, ha dado un nuevo paso. Y como casi todo lo que hace, este paso no es inocente.

Desde hace un año, en vez de devolvernos enlaces como respuesta, nos ofrece lo que llama resúmenes generados por inteligencia artificial. Y claro, muchos usuarios, encantados. Porque leer da pereza, contrastar también, y pensar… ni te cuento. Así que bendita IA, que me lo da todo masticadito, triturado y aliñado con un poco de autoridad artificial.

Pero, vamos a intentar aprender algo. Porque este nuevo modelo tiene consecuencias devastadoras para el ecosistema web. Según el Pew Research Center, los usuarios que ven esos resúmenes son menos propensos a hacer clic en ningún enlace. Un 26 % ni siquiera sigue navegando. Se quedan con la primera respuesta, aunque sea errónea, y se marchan. Y aquí empieza el drama.

Porque detrás de cada enlace que no se pincha, hay un creador de contenido que no cobra. Una página web que pierde tráfico. Un negocio digital que se tambalea. Un periodista que no justifica su puesto. Un divulgador que deja de tener incentivos para investigar. Si los clics desaparecen, desaparece la web. Así de sencillo. Así de salvaje.

La IA de Google

¿Y qué dice Google? Que no pasa nada, que todo está bien, que los clics son ahora “de más calidad” y que su modelo reparte tráfico con más justicia. Vamos, que si ahora nadie lee tu artículo, te lo tomes como un elogio. Como si Google se hubiese graduado en el arte del cinismo algorítmico.

Lo peor es que la propia IA de Google (Gemini) no se pone de acuerdo con su departamento de comunicación: reconoce que estos resúmenes perjudican a los creadores. A los que dan sentido a internet. A los que, paradójicamente, alimentan los datos que luego la IA regurgita sin citar. Porque sí, estamos ante el colmo: la IA se nutre del trabajo ajeno, lo empaqueta con su lacito sintético y se lleva todo el mérito… y todo el tráfico.

Esto no es evolución. Es expropiación digital. Es como si Google hubiese montado un restaurante de comida rápida con los ingredientes robados de los mejores chefs… y luego se queja de que los chefs no llenan sus mesas.

Lo más inquietante no es que esto esté pasando. Lo inquietante es que lo estemos aceptando. Por comodidad. Por inercia. Por pereza. Porque hemos comprado la mentira de que lo eficiente siempre es lo mejor. Y no. A veces lo eficiente es lo peor: nos vuelve vagos, nos empobrece intelectualmente y, en este caso, nos convierte en cómplices de la desaparición de la pluralidad informativa.

No se trata de estar en contra de la IA. Yo soy tecnófilo hasta las trancas. Pero una cosa es usar la IA como herramienta y otra muy distinta es dejar que monopolice la puerta de entrada al conocimiento. No es neutral. No es objetiva. Y a veces, ni siquiera es precisa. Como cuando recomendó comer piedras. Literal.

Si seguimos por este camino, la web dejará de ser una red de contenidos vivos y diversos para convertirse en una especie de enciclopedia automática sin alma, sin debate, sin matices. Y todo porque dejamos de hacer clic.

Así que la próxima vez que busques algo en Google y te salga un resumen de IA… duda. Lee más. Contrasta. Y, sobre todo, haz clic. Porque cada clic es un voto por la libertad de información. Y por una internet que siga siendo nuestra.

¡Se me tecnologizan!

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