Emprendimiento
Bro, masivo y literal

Bro, masivo y literal: Los vendehumos del siglo XXI.

Artículo original de José Antonio Ferreira Dapía, sobre los vendehumos del siglo XXI, publicado el 13 de septiembre de 2025.

¡Ey Tecnófilos! ¿Qué está pasando por ahí?

Hay una nueva plaga digital que no necesita ni patógenos ni murciélagos: los smoke sellers, esos vendedores de humo disfrazados de gurús del éxito que prometen K’s (sí, así llaman al dinero, porque parece que ponerlo en miles lo hace más masivo, bro) a cambio de cursos, mantras y burpees a las cinco de la mañana. El ejemplo más pintoresco —y también más grotesco— lo tenemos en Amadeo Llados, influencer de gimnasio que, entre flexión y flexión, asegura que ha descubierto la fórmula para escapar de la “matrix” y ser millonario sin pasar por la universidad, porque claro, “la uni es un timo, literal”.

El tipo se pasea por redes con un lenguaje de videojuego, llamando “Pokémons” a sus seguidores, como si fueran criaturas coleccionables cuyo único superpoder es abrir la cartera. Se apropia de expresiones como “masivo” o “literal” con la misma alegría con la que otros coleccionan cromos, y vende el sueño de que sudar a diario y pagarle 1.800 € es la autopista directa al éxito financiero. La realidad es que tras esa fachada de músculo, sonrisas de carillas dentales y frases motivacionales, lo único masivo es la cantidad de personas que ya lo han denunciado por estafa.

No es casualidad que haya una macroquerella con más de mil afectados. No es casualidad que haya historias de gente arruinada, como aquel fontanero que terminó viviendo en la calle tras pedir un crédito para seguir el “método Llados”. Y tampoco es casualidad que cada vez más exseguidores lo señalen como lo que es: un actor hedonista que utiliza la retórica del éxito personal para llenarse los bolsillos. Su negocio no es la libertad financiera, es la explotación emocional del ingenuo.

El problema, y aquí va la reflexión de fondo, no es solo que exista un Amadeo Llados. El problema es que haya legiones de personas desesperadas que prefieren creer en la pastilla mágica del éxito antes que en el trabajo duro, en la disciplina real y en el mérito auténtico. Y ahí es donde este tipo de personajes encuentran su caldo de cultivo perfecto: una sociedad ansiosa de atajos, de “k’s fáciles”, de la ilusión de que el postureo es igual a prosperidad.

No, bro, el dinero no se multiplica haciendo burpees ni insultando a los mileuristas. El éxito no se consigue a golpe de stories en Instagram ni repitiendo frases huecas. El éxito se trabaja, se suda de verdad, pero en proyectos reales, no en espectáculos digitales que convierten la estafa en espectáculo.

Que quede claro: los vendehumos siempre han existido, solo que antes iban con maletín y corbata, vendiendo biblias de autoayuda en formato papel. Hoy se pasean en TikTok con abdominales y “k’s” en cada frase. La esencia es la misma: separar a la gente de su dinero y vivir del cuento.

Así que, queridos Pokémons que todavía creen en estas patrañas: evolucionad, pero no en la matrix de Llados, sino en la vida real. Porque la lealtad más importante que podéis tener es con vosotros mismos y con vuestro futuro.

¡Se me tecnologizan!

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